"La foto del mañana"

Por UNO

Hoy más que nunca los seres humanos precisamos soñar, perseguir una meta hasta que esta se convierta en una realidad. Quien no sueña fácilmente puede caer en la desesperanza e, incluso, en la depresión. En cambio, la persona con un sueño construye su futuro y se transforma en un visionario, en una visionaria. He aquí la importancia de la visión.

Como cito en mi nuevo libro Soluciones Prácticas, para lograr todo aquello que nos proponemos, debemos comenzar por visualizarlo. Visualizar es ver lo que quiero o espero antes de que suceda. De la misma forma que una embarazada no es capaz de ver al bebé que está en su vientre pero tiene la certeza de que está vivo porque siente que se mueve y escucha su corazoncito, gestamos nuestros sueños y los sentimos crecer dentro de nosotros hasta verlos cumplidos.

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¿Tenés algún sueño? Si anhelás que este vea la luz, enamorate de este desde el principio, alimentá la visión y accioná para alcanzar la meta. Para que las cosas buenas que merecemos y esperamos ocurran, es importante imaginarlas, es decir, verlas con los ojos de nuestra mente. ¿Acostumbrás a verte en un futuro brillante? ¿O te concentrás en lo que hoy está sucediendo? Esta última actitud, solo nos llena de pesimismo y no nos permite introducir cambios.

Hay una ley que dice: “Aquello que veo, tarde o temprano lo tengo”. Y aplica tanto para lo positivo como para lo negativo. Por eso, si estamos cansados de la realidad presente, necesitamos “ver” un mañana mejor. Y no se trata solo de palabras. Lo repito: Lo que vemos (no lo que expresamos), lo tenemos. Tal es el poder de la visión.

Mucha gente se sube al “auto de su vida” y conduce a toda velocidad pero no tiene idea de hacia dónde se dirige. Para obtener resultados extraordinarios, hay que tener muy en claro los objetivos a corto plazo. De este modo, cuando logramos algo, podemos automotivarnos y desafiarnos a avanzar sin detenernos. Quizás estés pensando: “Pero yo no sé cómo visualizar lo que quiero”. Sí, lo sabés porque es una capacidad innata con la que todos nacemos. Todos poseemos la sensibilidad suficiente para sacar una foto de nuestro futuro a cada momento y lo que vemos, lo tenemos. ¿Y sabías que quien espera más que otros recibe más que otros?

Cuando uno espera lo mejor, a pesar de que sus circunstancias no sean ideales, provoca que eso que espera se acerque a su vida. Dicha actitud no implica negar la realidad. Más bien se trata de “aceptar lo que es” pero, al mismo tiempo, construir voluntariamente un futuro distinto del presente. Aun en medio de la adversidad, podemos perseguir (y alcanzar) nuestros sueños.

Por eso, frente a todo lo que tengas que hacer, escogé pararte cada día en un sitio donde te visualices, te imagines, como la mejor versión de vos mismo. Es decir, con un futuro lleno de felicidad y, al mismo tiempo, encontrando razones para disfrutar el hoy. Algunas visiones demoran años en ser cumplidas; mientras que otras solo llevan semanas o meses. Pero como enseñaba Myles Munroe, un reconocido conferencista cristiano, las cosas se crean dos veces: en el mundo interno primero; y luego en el mundo externo.

¿Cómo te ves de acá a cinco años? Aunque lo que hoy ves con ojos espirituales tarde, no te desanimes. Seguí esperando y moviéndote porque pronto lo verás con tus ojos físicos. No importa lo que pase afuera, a tu alrededor. Mantenete fortalecido, motivado y nunca dejes de soñar porque un soñador, una soñadora, es como la luz de la aurora: va en aumento hasta que el día es perfecto y puede disfrutarlo.

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