Lavar el pelo es una parte importante de la rutina diaria o semanal de cuidado. Por esta razón, hay días que lo hacemos de forma automática, casi sin pensar demasiado en los detalles. Sin embargo, existe un hábito que seguramente haces y está dañando por completo tu cabello.
Uno de los detalles a los que tienes que prestar atención cuando lavas tu melena es la temperatura del agua. Al parecer, utilizar agua muy caliente puede estar dañando tu cabello sin que lo notes.
El agua caliente abre la cutícula del pelo, lo que parece positivo ya que permite una limpieza más profunda. Sin embargo, cuando la temperatura es demasiado alta, la cutícula queda demasiado expuesta, y hace que el cabello pierda sus aceites naturales.
Como resultado se obtiene una melena con apariencia opaca, seca, quebradiza y más propensa al frizz.
Asimismo, el cuero cabelludo también sufre. El calor excesivo puede irritarlo, causar picazón e incluso aumentar la producción de sebo como reacción, lo que da lugar a un pelo graso en las raíces pero seco en las puntas.
El secreto para cuidar el cabello de forma correcta
Lo ideal es lavar el cabello con agua tibia, ni muy caliente ni muy fría. El agua tibia ayuda a limpiar sin dañar, y un enjuague final con agua fría puede cerrar la cutícula, aportando más brillo.
También, es importante elegir productos adecuados para tu tipo de pelo y evitar el uso excesivo de herramientas de calor como secadores o rizadoras, después del lavado.
Aunque parezcan pequeños cambios, hacen una gran diferencia. Comienza a atender a la temperatura del agua si quieres mantener el cabello sano, fuerte y con mejor apariencia.





