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Estados Unidos se une con una potencia de Asia para reforzar la seguridad militar en el Pacífico

Estados Unidos y sus aliados militares están comprometidos con la estabilidad y la protección de sus intereses en la región

En un momento en que la geopolítica del Pacífico se mueve con una intensidad pocas veces vista, Estados Unidos y un país de Asia anunciaron un acuerdo que busca reforzar la seguridad militar en la región.

No se trata solo de ejercicios militares conjuntos ni de presencia simbólica. Detrás de este pacto hay tecnología avanzada, estrategia a largo plazo y un claro mensaje a todos los actores que observan cada movimiento en estas aguas. Te contamos de qué se trata.

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Estados Unidos se une con una potencia de Asia para reforzar la seguridad militar en el Pacífico

El núcleo del acuerdo entre Estados Unidos y Corea del Sur es la colaboración en el desarrollo de submarinos de propulsión nuclear. A diferencia de los submarinos convencionales, estos pueden permanecer sumergidos durante largos periodos sin necesidad de repostar, aumentando su autonomía, sigilo y capacidad de patrullaje.

Para Corea del Sur, esto no solo significa un salto tecnológico, sino también un avance militar hacia la consolidación de su propia capacidad defensiva frente a Corea del Norte, cuya amenaza nuclear sigue siendo un factor central, y frente a la creciente influencia militar de China en el Pacífico occidental.

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La alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos

La alianza se materializó en conversaciones entre altos funcionarios de defensa de ambos países. Elbridge Colby, subsecretario de Defensa de Estados Unidos para Política, y Ahn Gyuback, ministro de Defensa surcoreano. Ambos coincidieron en que fortalecer la cooperación militar es crucial para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Colby destacó que Corea del Sur es un aliado modelo, capaz de asumir un rol más activo en su seguridad, mientras que Seúl proyecta invertir hasta el 3,5% de su PIB en defensa, una cifra que refleja no solo compromiso, sino también ambición tecnológica y estratégica.

Más allá de los números y los reactores nucleares, el acuerdo tiene un valor simbólico. Muestra que la alianza entre Estados Unidos y Corea del Sur no se limita a la presencia militar directa, sino que avanza hacia un modelo donde la transferencia tecnológica y la autonomía estratégica son centrales. La combinación de apoyo estadounidense y liderazgo surcoreano promete transformar la manera en que se proyecta la seguridad en la península y en el Pacífico.