En un contexto global marcado por tensiones económicas y reconfiguraciones geopolíticas, Estados Unidos avanza en una nueva etapa de vínculos estratégicos al firmar un acuerdo comercial inédito con un país de América Latina.
Estados Unidos firma un acuerdo comercial inédito con un país de América Latina
Este pacto comercial de Estados Unidosmarca un giro en la relación bilateral, con nuevas reglas para el comercio e inversiones estratégicas
El entendimiento busca fortalecer el intercambio bilateral, abrir nuevos mercados y consolidar alianzas en sectores clave, con impacto directo tanto en las economías involucradas como en el equilibrio regional de América Latina.
Estados Unidos firma un acuerdo comercial inédito con un país de América Latina
El Salvador y Estados Unidos firmaron un acuerdo comercial recíproco que ha capturado la atención de la región y los mercados. Para El Salvador, un país pequeño en tamaño pero con una economía intensamente vinculada al exterior, este acuerdo representa el esfuerzo más grande de modernización de su relación comercial bilateral desde el CAFTA-DR (el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana) que ya venía dándole acceso preferencial a muchos productos centroamericanos.
El corazón del pacto es, justamente, la eliminación del arancel del 10 % que Estados Unidos había impuesto a ciertas exportaciones salvadoreñas el año anterior, una medida que fue motivo de preocupación entre los industriales de este país de América Latina. Con este nuevo acuerdo, ese gravamen desaparece para un grupo de productos clave, textiles, plásticos y agrícolas, fortaleciendo la competitividad de las exportaciones en un mercado donde casi un tercio de la producción salvadoreña encuentra destino.
Más allá de los aranceles de Estados Unidos impuesto en este país de América Latina
Pero no se trata solo de aranceles. El texto firmado abre una puerta más amplia. Atraer inversión extranjera directa al permitir que empresas estadounidenses operen en sectores estratégicos como la exploración y extracción de minerales críticos, un área que Estados Unidos considera esencial para su desafío tecnológico, energético y de seguridad nacional.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, describió el momento como histórico, incluso calificándolo como el primer acuerdo comercial recíproco en el Hemisferio Occidental, no solo una cuestión aritmética de tasas, sino un gesto simbólico de integración y confianza.
Este pacto también lleva consigo compromisos adicionales. El Salvador se ha comprometido a simplificar barreras regulatorias, adoptar estándares en seguridad de productos, fortalecer la protección de la propiedad intelectual y avanzar en la facilitación del comercio digital. Todo apunta a hacer que el intercambio sea más predecible, transparente y abierto a nuevas oportunidades.
En el tejido de estas cláusulas hay un intento por construir un comercio que no sea solo cifras y balanzas, sino un puente donde industrias, trabajadores y emprendedores de ambos países puedan encontrar nuevos caminos para crecer.





