En los últimos meses, Estados Unidos ha firmado una serie de acuerdos militares y de cooperación en defensa que han encendido las alertas en China y reconfigurado, una vez más, la agenda de seguridad global.
Estados Unidos firma nuevos acuerdos militares con 2 países de Asia y provoca a China
La firma de estos acuerdos con Estados Unidos ha despertado la atención de China, que observa cómo se reconfigura el mapa de alianzas militares
Lo que para Washington se presenta como un reforzamiento de alianzas y capacidades defensivas, para China supone una señal clara de competencia estratégica en regiones donde sus intereses están en expansión.
Estados Unidos firma nuevos acuerdos militares con 2 países de Asia y provoca a China
El anuncio de un acuerdo de cooperación ampliada entre Estados Unidos y Japón, firmado este viernes en Washington. Ambos países acordaron impulsar la producción conjunta de equipamiento de defensa y ampliar la presencia militar en aguas clave del suroeste japonés, una zona estrechamente vinculada a la seguridad del estrecho de Taiwán y al equilibrio en el Indo-Pacífico frente a las ambiciones chinas.
Pero esa no es la única pieza que se ha movido en el tablero. A la par, Taiwán confirmó que aún hay cuatro nuevos acuerdos de compraventa de armas con Estados Unidos en trámite, tras el histórico paquete de ayuda militar de 11.000 millones de dólares anunciado el año pasado, el mayor de la historia de ventas de armas a la isla.
La extensión militar de Estados Unidos
Desde Beijing, la respuesta ha sido firme. Las autoridades chinas han declarado en múltiples ocasiones que verán con rechazo cualquier movimiento que perciban como una interferencia en sus “asuntos internos”, especialmente en torno a Taiwán, que consideran parte de su territorio. La reacción oficial suele incluir advertencias diplomáticas y ejercicios militares en el estrecho y aguas circundantes, como una forma de mostrar que no cederán terreno ante lo que consideran provocaciones.
Este paquete de acuerdos y cooperaciones tiene implicancias que van más allá de simples compras de armas o pactos bilaterales. En primer lugar, refuerza la cooperación entre Estados Unidos y sus aliados en el Indo-Pacífico, fortaleciendo redes de defensa que tienen a China en el centro de sus preocupaciones estratégicas.
En segundo lugar, muestra que Washington está dispuesto a invertir en capacidades conjuntas como respuesta a la modernización de las fuerzas armadas chinas.




