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Estados Unidos confronta a China y Rusia al imponer una nueva condición vital a Venezuela

Estados Unidos presiona a Venezuela para que rompa sus lazos con China y Rusia, transformando el petróleo en una pieza estratégica

Venezuela no es solo petróleo, es un país estratégico donde se cruzan grandes intereses. Estados Unidos busca su energía, pero también intenta limitar la influencia de China y Rusia.

China ha invertido en infraestructura, tecnología y préstamos, atando al país a su economía, mientras que Rusia ha fortalecido su presencia con armas y apoyo militar. Por eso, Venezuela se ha convertido en una pieza clave que usa Estados Unidos para presionar. Ahora lo hace imponiendo una exigencia clave.

China y Venezuela

Estados Unidos confronta a China y Rusia al imponer una nueva condición vital a Venezuela

Estados Unidos exige al gobierno interino de Delcy Rodríguez que expulse a funcionarios vinculados a China, Rusia, Cuba e Irán, buscando reducir la influencia de estas potencias y recuperar control sobre la producción petrolera.

No se trata de que China retire voluntariamente a su personal, sino de una presión externa que obliga a Caracas a actuar. Pekín ha respondido defendiendo la soberanía venezolana y sus acuerdos bilaterales. Washington quiere que Caracas se alíe exclusivamente con empresas y compradores estadounidenses y favorezca a Estados Unidos en las exportaciones de petróleo.

Argentina e Israel

La jugada de Estados Unidos sobre Venezuela para el control chino

En paralelo, Estados Unidos ha interceptado al menos un petrolero de Rusia por supuestas violaciones a sanciones, lo que refleja la escalada en la presión sobre terceros países que operan o comercian con Venezuela.

Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, un movimiento que apunta a redirigir ventas que antes tenían China como uno de los compradores y usarlas para beneficio de empresas y mercado estadounidense.

Según la Casa Blanca, ese petróleo se venderá a precio de mercado y los ingresos serían gestionados por Washington con la intención declarada de “beneficiar al pueblo venezolano y a Estados Unidos