Muchos de los fieles que asistieron este viernes al Calvario de Carrodilla lo hicieron para agradecer, mientras que algunos también lo hicieron para pedir por trabajo o salud. Es el caso de Ariel, de Maipú, quien llegó junto a su esposa María y a su bastón, que lo acompaña desde que tuvo un accidente y se lesionó una rodilla.
Te puede interesar: Con menos gente de la habitual, se realizó el Vía Crucis en el Calvario de Carrodilla
Ariel, que sufre de obesidad, dijo a Diario UNO que tratan de asistir todos los años al Calvario, principalmente para pedir por salud y trabajo. Antes lo hacían junto a sus hijos, pero como ahora ya son grandes van por separado.
"Venimos a pedir perdón por lo mal católicos que somos, porque muchas veces pedimos, pedimos y pedimos, pero no devolvemos todo lo que recibimos", dijo el hombre visiblemente emocionado.
Te puede interesar: Salud y trabajo, el pedido de cada año de esta familia mendocina en el Calvario de Carrodilla
María se sumó a la autocrítica de Ariel y agregó: "Se puede ver hoy acá, años atrás era impresionante la cantidad de gente y ahora no ves a nadie. No sé si se está perdiendo el amor a Dios".
En cuanto a su lesión, que le impide caminar sin la asistencia de un bastón, Ariel contó cómo le sucedió. "Yo formo parte de un grupo de ayuda a los obesos y al terminar una actividad me agaché a recoger un cartón del piso, lo que me produjo un pinzamiento en los meniscos".
Te puede interesar: Nicolás hizo todo el Vía Crucis de rodillas para cumplir una promesa
El problema, relata Ariel, es que hace dos meses está así pero no lo pueden operar, ya que no logra realizarse los estudios correspondientes porque el tomógrafo no aguanta su peso. "No hay en Mendoza un tomógrafo con el que pueda hacerme la resonancia", cerró el hombre.




