Historia de vida

Es mendocino, se doctoró en Física en Estados Unidos y ahora busca instalar un observatorio en Argentina

Juan Marcos Santander coordina un grupo de investigación en la Universidad de Alabama, y trabaja para emplazar en nuestro país un observatorio de rayos gama que la comunidad científica internacional quiere construir en el Hemisferio Sur

Se puede decir que es mendocino, que estudió electromecánica en la UTN de San Rafael, que trabajó calibrando los telescopios en el Observatorio Piere Auger, de Malargüe, que se doctoró en Física en la universidad de Wisconsin. Todo eso es cierto, pero lo verdaderamente sorprendente de la historia de vida del científico sanrafaelino Juan Marcos Santander, es que es astrónomo amateur desde los seis años.

Desde esa etapa de su vida Juan Marcos comenzó a observar el cielo. Primero lo hizo en la finca de sus abuelos, en Real del Padre, y allí supo que quería ver y entender cómo funcionaba el universo. Y cada día de su vida trata de responderse la misma pregunta, solo que con cada respuesta, le surgen preguntas nuevas. Esto es lo que lo llevó a emigrar a Estados Unidos en el 2009, y por lo que ha trabajado en el estudio de rayos cósmicos desde que se doctoró en Astrofísica.

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Actualmente coordina un grupo de investigación en la Universidad de Alabama, donde se trasladó junto a su esposa, Elisa López Schiafinno y a sus dos hijas, Florencia (15) y Ema (). Si bien no evalúa la posibilidad de regresar al país, puesto que su vida familiar y laboral está en Estados Unidos, sí trabaja para que el observatorio de Rayos Gamma que la comunidad científica internacional instale en el Hemisferio Sur, se construya en Argentina.

Una vida dedicada a observar el Universo

Aunque hubiera querido estudiar Astronomía, Juan Marcos comenzó a estudiar electromecánica en 1998. "No era una buena época económica, y yo tengo dos hermanas que también querían estudiar. Para hacer la carrera de Astronomía había que instalarse en la Universidad de Córdoba o en la de La Plata, y mi familia no podía costear ese gasto, entonces decidí buscar una carrera que tuviera salida laboral, pero que se pudiera estudiar en San Rafael y me decidí por la Ingeniería Electromecánica".

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Cuando estaba estudiando la carrera, se inauguró el Observatorio Pierre Auger en Malargüe. "Inmediatamente quise formar parte del proyecto Pierre Auger. cuando ingresé, mi trabajo era calibrar los telescopios de fluorescencia. Mientras formé parte del Pierre Auger, conocí mucha gente de otros países, y entre esas personas, a quien sería mi director en el doctorado, en Wisconsin".

Allí emigró Juan Marcos en el 2009, luego de recibirse de ingeniero en el 2007. Viajó con su esposa y su hija mayor. Estudió y se recibió de doctor en Física en el 2013, y ya en el 2014 siguió su camino hacia otros sitios de Estados Unidos.

Primero se instalaron en Nueva York, y luego fue convocado por la Universidad de Columbia, para trabajar en dos proyectos. El primero fue la instalación en Arizona -una ciudad próxima a la frontera con México- de un sistema de cuatro telescopios denominado Veritas (Very Energetic Radiation Imaging Telescope Array System, que en español significa Sistema de telescopios de imagen para radiación muy energética). Esta tecnología busca determinar el origen de los rayos cósmicos, estudio en el que Juan Marcos es especialista.

El otro proyecto es la instalación de dos telescopios más, uno de los cuales es el que Juan Marcos busca que se instale en Argentina.

Un observatorio de rayos Gamma en Argentina

La comunidad científica internacional está conformada por un grupo de países que se dedican al estudio de diferentes áreas de las ciencias, y no solo diseñan sino que financian proyectos en conjunto. La iniciativa a la que se refiere Juan Marcos es la que busca tener cubiertos con telescopios todo el hemisferio Norte y el hemisferio Sur, para observar rayos Gamma.

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Juan Marcos Santander y sus hijas, Florencia (la mayor) y Ema (la más pequeña)

Juan Marcos Santander y sus hijas, Florencia (la mayor) y Ema (la más pequeña)

En el Hemisferio Sur, no se ha determinado aún en qué lugar se instalará el telescopio. Hay distintas opciones, todas en lugares planos, despejados y de gran altura. Uno de ellos en es desierto de Atacama, en Chile, el otro es en un sitio cercano a La Paz, en Bolivia. Sin embargo, Juan Marcos busca que se tenga en cuenta a Argentina, y tiene detectado el lugar: el paraje San Antonio de los Cobres, en Salta. Las condiciones serían similares a las del desierto de Atacama, y el lugar se encuentra a la misma altura.

La intención es pedir a Fundación Nacional para la Ciencia, de Estados Unidos, que sea quien financie parte del proyecto y sería un gran avance científico para el país. Sería una forma de "volver" al país.

Extrañar no es lo mismo que querer volver

"Yo no me fui rabiando del país, y no quiero que el mensaje se entienda como que los que nos vamos, la pasamos bárbaro, porque no es así", se encargó de enfatizar Juan Marcos, cuando fue consultado por Diario UNO sobre si extrañaba vivir en Argentina.

Extrañar, claro que extraña. Añora a su familia, amigos, la cultura, las costumbres. Pero regresar implicaría desarmar toda su vida y la de su esposa e hijas. También, hay que destacarlo, no es fácil ser científico en Argentina. "Aunque sí se pueden hacer cosas, y de hecho, se hacen. Si sos científico en Argentina tenés que saber te va a costar un poco más, sobre todo en términos económicos, pero sí te lo proponés, podés estudiar, investigar, avanzar y aportar a la sociedad", destacó.

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Cuando puede, regresa para ver a sus seres queridos a Mendoza, pero gran parte del trabajo que realiza tiene que ver con viajar, y es algo que se limitó muchísimo con la pandemia. Por lo tanto, en esta etapa "se está poniendo al día", de todos esos viajes que el Coronavirus relegó. Sin embargo, siempre tiene "puesta la camiseta" del país, puntualmente, de la selección argentina, ya que le gusta mucho el fútbol.

"De todas maneras, no me puedo quejar de mi trabajo y de la vida que tengo aquí pero todos los días extraño a la Argentina".