Como si de un carnaval postergado se tratara, en Tunuyán hubo un festejo muy especial. Se celebró la vida, la de un niño de 10 años que estuvo en peligro casi desde su nacimiento. La ciencia médica y la magia del amor de la gente hicieron posible que un trasplante de médula permita que el próximo miércoles 8 de marzo el mendocino Joaquín Lizarde pueda soplar las 11 velitas.
En Tunuyán recibieron con una caravana a un niño que tuvo un trasplante y superó el cáncer
Esta historia de vida será destacada entre la de los pacientes trasplantados de Mendoza, por la larga lucha que ha dado Joaquín a la enfermedad, y por el cariño que lo rodeó por esta resiliencia del tunuyanino.
El niño se llama Joaquín y fue recibido el martes como un héroe en su pueblo, el que colaboró con colectas y recaudando dinero para que viajara a curarse en Buenos Aires. Al retornar a su casa de Campo Los Andes, Joaco tuvo la mejor de las sorpresas. Sus vecinos y amigos lo esperaban en el camino -Vista Flores-, y en caravana, con autobomba incluido.
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Joaquín Lizarde pasó siete meses fuera de casa, con un hilo de esperanza en salvar su joven vida. La posibilidad de realizar un trasplante de médula fue la tabla para aferrarse. Tras el viaje a La Plata, el mencionado trasplante y algunas sesiones de quimioterapia, lograron lo esperado.
El 8 de marzo de 2012 nació Joaquín, y apenas dos años después, las malas noticias llegaron al hogar. Fue el diagnóstico de cáncer de vejiga para el pequeño. Como si no fuera agorero el panorama, se le sumó luego leucemia linfoblástica aguda. Sin embargo, Joaco se aferró a la vida y decidió dar la pelea, apoyado incondicionalmente por su familia y entorno.
Largo ha sido el proceso que llevó adelante la familia Lizarde, compuesta por sus padres Romina Di Césare y Leonardo Lizarde, donde no faltaron cirugías, quimioterapia y largas internaciones en el hospital Notti. Muchas veces pareció superado el mal, pero otras tantas hubo recaídas.
¿La solución? -Un trasplante de médula ósea. Para ello el chico quedó inscripto en la lista de espera nacional del Incucai, y la tan ansiada llamada llegó un día. Había aparecido un donante con una compatibilidad de casi el 100%, y para realizar la operación debía internarse en el hospital Sor María Ludovica de La Plata, Buenos Aires.
Los gastos de internación y del traslado de la familia por largos meses fueron otro difícil obstáculo a sortear, pero la empatía de los tunuyaninos, recolectando dinero, hizo posible continuar con esa empresa vital.
Este martes el mendocino viajó en avión con su papá, mientras la mamá y sus hermanitos volvían en micro. Desde el aeropuerto a su hogar en Campo Los Andes, los aguardaba una gran sorpresa: los vecinos los esperaban frente a un conocido hotel de Vista Flores, con los autos adornados con globos amarillos.
Pero lo mejor fue la presencia de la autobomba de los Bomberos Voluntarios de Tunuyán, organismo con que Joaco sueña integrar de grande, para encabezar la caravana que lo acompañó hasta la casa. El convaleciente niño iba a viajar montado en el camión de los bomberos, pero por precaución, por su delicada salud, lo hizo en auto.
Joaquín ya está de vuelta, con sus caballos y otros animales que tienen en la finca donde vive con sus padres y sus dos hermanitos, listo para comenzar otra vida, la vida de un niño sano.
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