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Un aceite de oliva producido en la Patagonia se exporta a la meca de la olivicultura: "Como venderles chocolates a los suizos"

Lo que comenzó como un experimento en la Patagonia hoy exporta aceite de oliva a España, la cuna de la olivicultura moderna.

La Patagonia se ha consolidado en los últimos años como un productor de alimentos capaz de competir en los mercados más exigentes del mundo. Sin embargo, hay desafíos que parecen ir un paso más allá, exportar un producto a los mismos países que son referentes globales en su elaboración.

Eso es lo que ocurrió con un aceite de oliva elaborado en suelo argentino que logró llegar a España, cuna de una de las tradiciones olivícolas más importantes del planeta. Detrás de esta exportación hay una historia de calidad, perseverancia y una apuesta por demostrar que el origen no es un límite cuando el producto logra destacarse.

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Un aceite de oliva producido en la Argentina se exporta a la meca de la olivicultura

En medio del paisaje áspero y aparentemente inmóvil de Vaca Muerta, en Argentina, olivos que dan frutos destinados a uno de los mercados más exigentes del planeta. Es casi una ironía geográfica. En la tierra de hidrocarburos y tormentas de polvo, un aceite de oliva argentino está encontrando su lugar bajo el sol europeo, nada menos que en España, considerada “la meca de la olivicultura”.

Allí, en la comunidad Servicios Neuquinos (SeNeu), la historia de esta región de Argentina comenzó casi como un experimento. Un puñado de hectáreas plantadas en 2009 se transformó con los años en 80 hectáreas de olivares intensivos, cultivadas con variedades como Arbequina, Arbosana y Picual que, pese a las heladas, los vientos patagónicos y la aridez, lograron rendimientos que sorprenden hasta a técnicos veteranos.

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Un aceite de oliva de alta calidad

Durante la campaña 2024, el establecimiento cosechó 835 toneladas de aceitunas, un récord para el proyecto. Los rendimientos promediaron las 17 toneladas por hectárea y en algunos cuadros alcanzaron entre 20 y 25 toneladas, cifras que incluso superan las obtenidas de manera habitual en regiones olivícolas tradicionales. Toda la producción se destina a la elaboración de aceite de oliva extra virgen en la propia planta de la empresa. El rendimiento industrial ronda el 20%, con picos cercanos al 25% en determinadas partidas.

El principal hito llegó cuando el aceite neuquino logró ingresar al mercado español. Desde la empresa resumieron el desafío con una frase contundente: “Es como venderles chocolates a los suizos”. No se trata de una exageración. España es el principal productor mundial de aceite de oliva y uno de los mercados más exigentes en materia de calidad, sabor y estabilidad del producto.

Sin embargo, el aceite patagónico encontró un espacio propio. Actualmente, alrededor del 40% de la producción se exporta a España, mientras que el resto se comercializa en el mercado argentino, especialmente en Mendoza.

Según explicó Pablo Roldán, gerente del proyecto productivo de SeNeu, una de las claves está en la calidad diferencial del aceite obtenido en la Patagonia. Los altos niveles de polifenoles y su estabilidad permiten que sea utilizado incluso para mezclas con aceites españoles. Datos técnicos citados por especialistas del INTA indican que el producto alcanza alrededor de 194 ppm de polifenoles, un parámetro asociado a la calidad, la conservación y el valor nutricional.