Lo que comenzó con la bienvenida de una especie clave para la industria terminó convirtiéndose en una de las mayores invasiones biológicas registradas en España.
En 1958, varios visones americanos escaparon de un criadero en la provincia de Segovia. Estos animales lograron establecerse en libertad y más de seis décadas después, el país sigue intentando contener una expansión que pone en peligro al visón europeo.
El animal de americano que amenaza una especie clave de España
La historia comenzó en 1958, cuando se instaló en la localidad de El Espinar, al pie de la Sierra de Guadarrama, la primera granja de visón americano (Neovison vison) de España. Poco tiempo después empezaron las primeras fugas de estos animales y, a comienzos de los años 60, ya se habían detectado ejemplares viviendo en ríos y humedales cercanos.
El problema creció rápidamente. Importado desde Norteamérica para abastecer la industria peletera de España, el visón americano resultó ser un depredador mucho más grande, fuerte y adaptable que las especies nativas. Capaz de nadar, trepar árboles y alimentarse de peces, anfibios, aves y pequeños mamíferos, encontró en los ecosistemas españoles un entorno ideal para expandirse.
La especie que se apropio de España
Sin embargo, el mayor impacto no fue sobre sus presas, sino sobre el visón europeo (Mustela lutreola), una especie autóctona que ocupaba los mismos hábitats. El invasor no solo competía por el alimento y el territorio, sino que también afectaba su reproducción. Cuando machos de visón americano se aparean con hembras de visón europeo, los embriones no llegan a desarrollarse, lo que impide que esas hembras tengan crías durante esa temporada reproductiva.
Con el paso de las décadas, la población del visón europeo se desplomó. En la actualidad está catalogado como una especie en peligro crítico de extinción y es considerado el mamífero más amenazado de Europa. Además, el visón americano ya domina más del 90% de los ríos del norte y del interior de España donde ambas especies convivían.
La expansión continuó durante las décadas de 1970 y 1980, cuando el auge de la industria peletera impulsó la apertura de nuevas granjas en Galicia, Castilla y León, Aragón y Cataluña. Las fugas accidentales permitieron que el animal colonizara nuevas cuencas hidrográficas. Años más tarde también se registraron liberaciones masivas realizadas por grupos animalistas, como la de unos 13.000 ejemplares en Teruel en 2001, que agravaron un problema que ya llevaba décadas.
Ante el avance de la especie, España incorporó al visón americano al Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, prohibiendo su cría y comercialización y promoviendo el cierre progresivo de las granjas peleteras. Pese a ello, los especialistas consideran que eliminar completamente al invasor es prácticamente imposible. Actualmente, las administraciones autonómicas y el Ministerio para la Transición Ecológica mantienen programas de captura para reducir su población y proteger los últimos refugios del visón europeo.
En pocas palabras
- Invasión biológica: El visón americano escapó de una granja en España en 1958.
- Impacto ecológico: Amenaza al visón europeo, poniéndolo al borde de la extinción.
- Situación actual: El país intenta contener la expansión del animal invasor.





