Un mendocino y una rosarina fueron superando etapas en su vida, cumpliendo objetivos, hasta que en su madurez, descubrieron que a pesar de haber hecho todo eso, simplemente no habían vivido. El amor los unió, y la idea surgió espontánea: salir a "agotar caminos" por nuestro país, viviendo en el camino, con un paisaje nuevo en cada desayuno y el cielo estrellado por techo.

José Cortizo nunca fue lo que se llama un hombre quieto. La aventura fue su impronta, y ni siquiera se estabilizó ya casado y trabajando. Como técnico electricista que es, y como empleado de la vieja EMSE que fue, eligió prestar servicios en la alta montaña -Puente del Inca-. Luego de dejar ese trabajo y divorciarse, las raíces se le hicieron cada vez más cortas, y al encontrar con el tiempo una compañera ideal, Gisela D´Alessandro, ambos comenzaron a rodar en 2016 en un motorhome, con la casa a cuestas como el caracol, y con el inmenso país como el nuestro de patio propio.

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"Somos Gisela y Pepe, vamos a recorrer Argentina, hasta agotar todos sus lugares", escribieron Pepe y la rosarina en la cuenta de Facebook que crearon para mostrar los lugares que visitan en un interminable periplo.

José Cortizo ya comenzó el camino de vuelta de la vida, y ya no soporta -nunca lo hizo- las ataduras. Cuando conoció a Gisela, sin darse cuenta ambos, ni mediar promesas a futuro ni librar cheques en blanco, luego de un tiempo ambos caminaban juntos y se hacían la mejor compañía andando kilómetros por nuestras rutas.

"Visitamos este tiempo, "Visitamos este tiempo,

El lema de Gisela y Pepe

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Una historia de amor

"Nos conocimos de casualidad con Gisela en diciembre del 2012. Ella ama la vida al aire libre, y cuando conoció Mendoza se enamoró de la montaña. Trabajaba en un estudio -es diseñadora gráfica- y cada franco o día libre que tenía se venía para la provincia desde su Rosario. Contrató como guía para subir el cerro El Plata a un amigo, y este me invitó a participar de la expedición, y ahí, entre la nieve, y las piedras, nació una linda historia", relató Cortizo, sanrafaelino que terminó la secundaria en la ENET de San José.

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Gisela se cansó de trabajar full time y decidió hacerlo sólo en medio turno, para disfrutar la naturaleza, a ella también ya le pesaban las ataduras. Tras conocer a José, y en idas y vueltas entre Rosario y Mendoza se consolidó la pareja y la idea de estar juntos. En abril del 2014 a Pepe le surgió un trabajo en el campo, en Rodeo, San Juan, y allá se fueron ambos, poniendo en línea paralelo sus huellas.

No faltaron ríos para vadear, cerros para subir, ni quebradas que explorar. En 2015, recorriendo el Parque Ischigualasto, Gise y Pepe, fueron a conocer esa maravilla sanjuanina, y después de pasar por la formación del “Hongo” rodeados del paisaje extra terreno y rojizo, Gisela pronuncio la frase que marcaría el rumbo de ambos: "me encantaría agotar todos los lugarcitos de Argentina". Y ahí arrancaron.

Pepe lo propuso y Gise no lo dudó, compraron un motorhome -una Traffic modelo '87- lo suficientemente grande como para armar un mini estudio gráfico y meter las herramientas de electricista, y la oficina fue el país.

"Antes teníamos que acampar donde hubiera electricidad de 220V, pero hace poco compramos un panel solar, y con eso alimentamos la compu, el plotter y los otros equipos que usamos. También llevamos bicicletas, y con eso salimos a recorrer más allá de donde puede entrar la Traffic", cuanta Cortizo sobre los avatares del día a día.

El periplo comenzó en Rosario, en noviembre del 2016, donde Gisela cargó en la vieja Traffic sus petates, y de ahí fueron viajando y haciendo paradas para trabajar y juntar fondos. Primero fue Río Tercero, Córdoba; luego Merlo, San Luis; y fueron encadenando: San Rafael (Monte Comán, Valle Grande, El Sosneado), Malargüe (Las Leñas, Valle Hermoso, Castillos de Pincheira, Payunia, etc.), Neuquén, Río Negro, y siguieron bajando por la mágica Patagonia, alternando mar y montaña. Actualmente están disfrutando del verde de la mesopotamia y rondan por San Fe y Entre Ríos.

"No todo es color de rosa, tenemos nuestros problemas, como cuando se rompe el vehículo, o donde nos cuesta conseguir trabajo y nos vemos ajustados económicamente. Además, no podemos enojarnos entre nosotros por mucho tiempo, ya que vivimos en tres metros cuadrados (risas). Pero siempre vamos a preferir este estilo de vida, agotando caminos", cerró Pepe.

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