La historia dice que Juan Bautista Vairoleto murió hace 80 años en la localidad alvearense de Carmensa, también llamada San Pedro de Atuel. Sin embargo, aquel bandido rural sigue vivo: en los recuerdos populares, en las conversaciones familiares, en sus dos hijas, en la tesina de Fabio Erreguerena -uno de sus nietos- y hasta en el pecho de Joaquín, un bisnieto de 19 años que hace dos meses se tatuó el apellido Vairoleto en el pecho.
- A mi abuelo no lo conocí -explica Erreguerena, docente de la UNCuyo que estudió sociología para conocerlo-, porque cuando él murió, en 1941, mi madre tenía apenas 2 años.
Erreguerena tiene 52 años y nació en General Alvear. Es Doctor en Ciencias Sociales y Licenciado en Sociología. Trabajó en la UNCuyo hasta 2014 y desde entonces se dedica a la docencia. Hace 20 años presentó la tesina Juan Bautista Vairoleto: el recorrido de un mito. Fue calificada como "Sobresaliente con recomendación de publicación".
- ¿Y cómo ha vivido la familia esa historia tan íntima pero tan fuerte a nivel social?
- A mi mamá nunca le gustó mucho eso: siempre dijo que hubiera querido tener un padre y no un personaje famoso. Lo vivimos como admiradores propios y orgullosos de esta historia. Estudié sociología para estudiarlo a él. Para conocer y entender el proceso. Busqué una carrera que me diera respuestas a esa necesidad de conocer a alguien que era de todos y no solo de uno. Yo hubiera preferido tenerlo como abuelo para disfrutarlo como cualquier nieto con su abuelo. Pero encontré la forma de conocerlo.
- Cuénteme de Telma Ceballos, su abuela y pareja de Vairoleto...
- Mi abuela vivió con nosotros hasta el último minuto. Su historia fue también muy fuerte: vivió con él y debió soportar situaciones muy duras, como la detención y haber sido despojada de sus bienes en aquella época. Con todo lo que implicaba socialmente ser la mujer de Vairoleto.
- ¿Logró verlo como abuelo pero bandido rural también?
- Eso mismo. Fue una persona con mucho coraje y dignidad con una trayectoria delictiva por su condición de bandolero social porque hay admiración social hacia quien se rebela contra leyes injustas.
- Se cumplieron 80 años de la muerte de Vairoleto hace unas semanas...
- Sí, y hace poco conocimos el trabajo de un artista, Alejandro Contreras, que tomó una fotografía de mi abuelo y la coloreó e hizo una animación.
- ¿Qué otra conclusión pudo obtener acerca del bandolerismo social?
- Que desapareció cuando el Estado avanzó con el surgimiento del peronismo, cuando empezó a haber otros canales políticos y orgánicos en el campo que canalizaron ese malestar sin admirar a los sujetos que están fuera de la ley.
- El resto de la familia, ¿cómo ha vivido ser descendiente de un bandolero?
- Todos tenemos anécdotas al respecto: mi madre y mi tía, que llevan el apellido Vairoleto (aunque escrito como se hizo casi siempre: con b y dos t), cuando han hecho trámites reciben ineludiblemente las preguntas de que si tienen parentesco con él.
- ¿Y usted?
- Años atrás, cuando era funcionario de la gestión de Victoria Gómez de Erice en la UNCuyo, un día me presentó a Lilita Carrió, que había venido a visitarla. Cuando ella supo quién fue mi abuelo rápidamente me dijo: Tu abuelo y el mío anduvieron a los tiros hace muchos años, pero no pasó nada grave. Bueno, a mí también me preguntan si tengo parentesco con él cuando doy a conocer mi apellido materno.
- Me pregunto qué vivencias tuvieron, por ejemplo, sus hijos u otros descendiente jóvenes...
- Mi hijo se tatuó Vairoleto en el pecho. Tiene 19 años y se llama Joaquín. Hace 2 meses atrás se hizo un gran tatuaje y se lo mostró a mi madre, que es su abuela. Mi hijo es muy curioso con la historia. Creo que para chicos de su edad, Vairoleto es personaje de la historia, algo así como Belgrano.
- ¿Cómo se escribe el apellido de su abuelo finalmente? Porque sabemos que hubo un cambio a raíz de unas investigaciones...
- Durante muchos años se escribió con b alta y doble t: Bairoletto. Acaso por su ascendencia italiana. El historiador Hugo Chumbita, en su obra, lo mantiene así hasta que el historiador, investigador y escritor pampeano Néstor Rubiano revela que mi abuelo firmaba Vairoleto: con v corta y una sola t. Así lo decían algunos documentos. A raíz de eso, Chumbita modificó la forma de escribir el apellido.




