Las velas son elementos indispensables en muchos hogares: crean ambientes acogedores, aromatizan espacios y resultan esenciales durante cortes de luz o celebraciones especiales. Sin embargo, pocas personas conocen un truco sencillo que puede duplicar su duración a lo largo de la noche.
La ciencia detrás del enfriamiento de la cera
El fundamento de esta técnica radica en cómo el frío afecta la estructura molecular de la cera. Cuando sometés una vela a temperaturas bajas durante algunas horas, la cera se compacta y endurece significativamente. Esta solidificación crea una estructura más densa y resistente al calor, lo que provoca que la combustión sea más lenta y uniforme una vez encendida.
Al encender una vela previamente enfriada, notarás que la llama derrite la cera de forma más gradual. Esto se traduce en una combustión más prolongada y controlada, permitiendo aprovechar cada gramo de cera disponible. Para quienes utilizan velas aromáticas, este método tiene un beneficio adicional: la liberación más lenta de la fragancia genera un aroma más constante y duradero en el ambiente.
El proceso no podría ser más simple. Colocá tus velas en el freezer aproximadamente dos a tres horas antes del momento en que planees usarlas. No es necesario dejarlas congeladas durante períodos extensos; con este tiempo es suficiente para lograr el efecto deseado sin riesgo de dañar la vela ni afectar su capacidad de encendido.
Beneficios adicionales que quizás no conocías
Más allá de extender la duración de las velas, el enfriamiento previo ofrece ventajas prácticas que mejoran la experiencia de uso. Uno de los problemas más comunes al usar velas es el goteo descontrolado de cera caliente, que mancha manteles, muebles y candelabros. La cera endurecida por el frío mantiene mejor su forma y consistencia, reduciendo drásticamente estos molestos derrames.
Esta característica resulta especialmente valiosa durante cenas románticas, eventos especiales o cuando utilizás velas decorativas en espacios delicados. La cera se mantiene contenida alrededor de la mecha, creando una apariencia más prolija y evitando accidentes que puedan arruinar superficies valiosas.
Desde el punto de vista económico, este truco representa un ahorro significativo. Si considerás que una vela puede durar el doble de tiempo simplemente por haberla enfriado previamente, estás reduciendo a la mitad la frecuencia de compra. Para quienes utilizan velas regularmente, ya sea por preferencia personal o necesidad, esto se traduce en un ahorro considerable a lo largo del año.






