Historia

El sacrificio de Macarena para darle de comer a sus hijos

Macarena tiene 27 años, todos los días se levanta a las 6 y se acuesta a medianoche para trabajar y poder darles un futuro a sus hijos

Por UNO

Macarena tiene 27 años. Todos los días, incluso sábados y domingos, su despertador suena a las 6 para comenzar a trabajar. La rutina es siempre la misma. Llena de agua sus fuentones, busca el jabón y comienza a lavar a mano toda la ropa. Si no se levanta, no llega. Si no llega, no le puede dar de comer a sus hijos y enviarlos a la escuela.

Macarena es de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, en la tierra del carnaval. Sus días comienzan a las 6 y terminan a medianoche. Tiene cinco hijos hijos y desde que terminó el secundario fue limpiando casas, hizo trámites y hoy tiene el proyecto de un lavadero propio. Por ahora, a mano.

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Su pareja no se queda quieto. Corta leña y durante todo el día la reparte en un carrito. Todo sea por los hijos.

El día a día

El trabajo de Macarena no es fácil. Todos los días hace lo mismo en una era en que gran parte de las personas ya no lavan a mano. Ella eligió tener un lavadero, pero la economía la llevó a hacerlo más sacrificadamente.

Son sus vecinos los que le llevan la ropa y ella se encarga de lavar, secar, planchar, perfumar y cuando está todo listo, busca su bicicleta y la devuelve a domicilio.

Estos reconocen que ella está bien organizada y que nunca se atrasa. Y que devuelve todo lo que encuentra en los bolsillos.

No obstante, para que su sueño no se acabe necesita un lavarropas y un secarropas pero los precios están muy por encima de sus posibilidades. Ni da para pensar en unos que sean industriales.

“Me encantaría tener mi propio lavadero, es mi objetivo en este momento. Con esto que estoy haciendo no se cuánto tiempo voy a tardar, pero se que en algún momento va a llegar la recompensa”, dice sin bajar los brazos.

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