Se trata del lugar donde reside y gobierna el Papa Francisco, el Vaticano. Un estado que se declaró independiente en 1929 cuenta con 44 hectáreas y una de las tasas de criminalidad per cápita más alta del mundo.
El país más pequeño y "santo" del mundo tiene la mayor tasa de criminalidad
El Vaticano es el país más pequeño del mundo y sede de la Iglesia Católica. Sin embargo, este destino, lleno de historia y cultura, presenta un sorprendente récord: tiene la tasa de criminalidad más alta del mundo. A pesar de su pequeño tamaño, el Vaticano recibe anualmente a millones de turistas, lo que contribuye a su inusual índice delictivo.
Aunque los delitos registrados no son violentos, su proporción per cápita es alarmante debido a la reducida población de aproximadamente 950 residentes oficiales. La razón principal de esta estadística no radica en un nivel elevado de delitos graves, sino en la alta cantidad de delitos por habitante.
¿Cuáles son los delitos más comunes?
Se estima que en el Vaticano ocurren alrededor de 900 delitos al año, equivalentes a un delito por residente. La mayoría son robos y hurtos menores, principalmente cometidos por turistas y visitantes, que aprovechan la gran afluencia de personas y la falta de cárceles en el país.
Estos delitos incluyen:
- Carterismo en lugares concurridos como la Plaza de San Pedro
- Hurtos en museos y tiendas de recuerdos
- Pequeños robos sin violencia, difíciles de resolver debido a la movilidad de los responsables
La propia página oficial de turismo del Vaticano advierte a los visitantes a mantenerse atentos durante su estancia. A pesar de su reputación como un destino sagrado y pacífico, las aglomeraciones y el flujo constante de turistas lo convierten en un terreno propicio para el carterismo.
Para disfrutar de una visita segura, se recomienda:
- Mantener las pertenencias personales seguras y a la vista
- Evitar el uso de bolsos abiertos o mochilas en la espalda
- Estar atentos en zonas concurridas como la Basílica de San Pedro o los Museos Vaticanos







