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El país de América Latina con el reactor nuclear de investigación más potente de la región

Descubre cómo este país de la región fortalece su reactor nuclear de investigación, el más potente de América Latina, impulsando el desarrollo científico.

Para América Latina, la energía nuclear desempeña un papel estratégico por ser una fuente de generación eléctrica firme, confiable y con bajas emisiones de dióxido de carbono (CO), una característica clave para avanzar en la transición energética. En ese contexto, los reactores nucleares de investigación cumplen una función esencial para el desarrollo.

Desde hace más de seis décadas, estos reactores se han convertido en una herramienta fundamental para la investigación científica. Permiten ensayar nuevos materiales, impulsar el desarrollo tecnológico y producir radioisótopos indispensables para el diagnóstico y, en algunos casos, el tratamiento de diversas enfermedades.

Perú fortalece el reactor nuclear de investigación más potente de América Latina

Uno de los ejemplos más destacados es el Reactor Nuclear RP-10, considerado el reactor de investigación más potente de América Latina. Ubicado en Carabayllo, en Lima, constituye una infraestructura clave para el desarrollo científico de Perú y de toda la región. Recientemente, el Ministerio de Energía y Minas del Perú (MINEM) informó la culminación de la repotenciación integral de la instalación, que mantiene su capacidad térmica de 10 megavatios (MW).

Inaugurado en 1988 y administrado por el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), el RP-10 ha sido fundamental para la producción de radioisótopos destinados a la medicina nuclear, la investigación avanzada en ciencia de materiales y la irradiación de alimentos, actividades que han contribuido al desarrollo científico y a mejorar la calidad de vida de la población.

¿Cuántos reactores nucleares de investigación existen en el mundo?

A diferencia de los reactores nucleares de potencia, diseñados para generar electricidad, los reactores de investigación son instalaciones de menor tamaño destinadas principalmente a la producción de neutrones. Su diseño es más sencillo, operan a temperaturas más bajas, requieren una cantidad significativamente menor de combustible y generan menos residuos radiactivos. Debido a su importancia para la investigación y el desarrollo, muchos de ellos funcionan en universidades, centros científicos e institutos especializados.

En total, se han construido más de 800 reactores de investigación en el mundo. Aunque muchos han sido retirados de servicio con el paso de los años, actualmente 224 permanecen operativos en 53 países. Además, hay nueve reactores en construcción y más de una decena han entrado en funcionamiento durante la última década. Sin embargo, el envejecimiento de estas instalaciones representa un desafío: aproximadamente la mitad de los reactores en operación tienen más de 40 años y cerca del 70 % supera las tres décadas de funcionamiento.

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