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El país de América del Sur donde Rusia construye el reactor nuclear más alto del mundo

El reactor nuclear de investigación, una obra única de más de 4.000 metros de altitud, consolida la presencia rusa en América del Sur.

A miles de kilómetros de Rusia se levanta una infraestructura única en el mundo que ha captado la atención de la comunidad científica internacional y puesto la mirada sobre un país de América del Sur.

Se trata de una central nuclear construida a más de 4.000 metros de altitud, una hazaña inédita que la convierte en una de las obras tecnológicas más extraordinarias de América del Sur. Sin embargo, esta gigantesca instalación no produce energía eléctrica.

Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear (CIDTN) (2)

El país de América del Sur donde Rusia consolida el reactor nuclear más alto del mundo

Estamos hablando del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear (CIDTN), un megaproyecto científico ubicado en Bolivia e impulsado por la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN) junto con la empresa estatal de Rusia Rosatom.Su propósito está orientado exclusivamente a la salud, la agricultura y la investigación científica mediante usos pacíficos de la tecnología nuclear.

La iniciativa comenzó oficialmente el 6 de marzo de 2016 y se consolidó con la firma del contrato de construcción en 2017 por un valor de 351 millones de dólares. Tras sufrir una paralización total en 2020 por razones políticas, las obras del edificio del reactor se reanudaron formalmente el 26 de julio de 2021. En 2026, el proyecto alcanza su etapa de consolidación definitiva, marcando un hito sin precedentes para América del Sur.

Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear (CIDTN)

Rusia despliega su influencia tecnológica en Bolivia con un proyecto que durará medio siglo

Rusia impulsó la construcción de esta central en Bolivia con el objetivo de fortalecer su presencia geopolítica en la región y asegurar un acceso prioritario a recursos estratégicos como el litio. El proyecto se desarrolla bajo un esquema de beneficio mutuo que responde a importantes intereses políticos, económicos y comerciales de ambas naciones.

Mediante la venta e instalación de infraestructura de alta tecnología, Rusia establece además una relación de dependencia técnica y científica de largo plazo. El complejo fue diseñado para operar durante al menos 50 años, lo que implica que Bolivia requerirá de ingenieros especializados, repuestos y combustible nuclear suministrados por Rusia durante gran parte de su vida útil.

Bolivia buscaba diversificar sus alianzas internacionales y reducir su dependencia financiera y tecnológica de los países occidentales y de Estados Unidos, encontrando en Rusia un socio dispuesto a aportar financiamiento, infraestructura y transferencia de conocimientos sin las condiciones habituales de los organismos tradicionales.

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