El mensaje apareció en el grupo de WhatsApp como un baldazo de agua fría. No era un problema mecánico más ni una consulta técnica de esas que abundan en los días previos a la largada. Era otra cosa. Roberto Bottino, uno de los participantes del rally “Locos de la Patagonia”, contaba que su Citroën Méhari -ese que había armado pieza por pieza, con dedicación obsesiva- se había incendiado por completo.
El mendocino que juntó ayuda para que un desconocido volviera a un rally tras perder el auto en un incendio
A días del rally “Locos de la Patagonia”, Roberto Bottino perdió su Méhari en un incendio. En horas juntaron millones. La historia tiene un protagonista clave de Mendoza

El Citröen Mehari que Roberto Bottino conservó con tanto cariño se incendió el pasado domingo. Era participante del Rally Locos de la Patagonia desde 2023. Pero sus compañeros reunieron el dinero para comprar otro vehículo igual.
Fotos: gentilezaEn cuestión de minutos, el grupo -integrado por más de 150 personas que, en su mayoría, ni siquiera se conocen- se llenó de mensajes. Primero fueron palabras de aliento. Después, incredulidad. Y enseguida, algo que nadie había planificado pero que terminó convirtiéndose en una historia que hoy emociona: una colecta espontánea para que Roberto no se quedara afuera de la travesía.
Recomendadas
El impulso inicial tuvo acento mendocino.
Juan Francisco “Juanchi” Moyano leyó el mensaje desde Mendoza y sintió que la historia le pegaba demasiado cerca. No conocía a Bottino. No sabía cómo era físicamente, ni de qué trabajaba, ni siquiera si alguna vez lo cruzaría. Pero entendía algo esencial: lo que significa perder un vehículo al que uno le puso tiempo, dinero y, sobre todo, historia.
“Yo a Roberto no lo conozco, no lo he visto nunca en mi vida. Pero cuando leí lo que le pasó, lo sentí muy personal”, cuenta a Diario UNO.
Y explica por qué: “Sé lo que cuesta arreglar estos cachivaches y el cariño que uno les tiene. No es algo material, es por lo que representan: los lugares a los que te llevan, la gente con la que compartís, los recuerdos con amigos, con la familia, con los viejos”.
El mendocino que se conmovió al ver completamente incendiado el Citröen Méhari de un participante
El mensaje de Bottino no solo describía un incendio. Mostraba también fotos y videos de lo que había sido su Méhari antes del fuego: un vehículo cuidado al detalle, con piezas traídas del exterior, con mejoras constantes, con horas de trabajo invertidas. Eso terminó de movilizarlo.
“Cuando puso la foto le dije: no dejes de ir al rally. Si querés, venite con nosotros en la Bronco”, recuerda Juanchi.
Ese fue el primer gesto. El siguiente fue colectivo.
Casi al mismo tiempo, otro participante lanzó una idea en el grupo: hacer una “vaquita” para ayudarlo. La reacción fue inmediata. Mensajes que se cruzaban, propuestas, voluntades. Pero hacía falta alguien que empujara la iniciativa, que ordenara, que insistiera.
Ahí volvió a aparecer Juanchi.
“Yo le hablé personalmente, le pedí un número de cuenta. Al principio no quería, hasta que lo convencí. Y ahí empecé a mover todo para que esto se pudiera hacer”, relata.
Del otro lado, en Pico Truncado, Santa Cruz, Bottino todavía no terminaba de procesar lo que había pasado. El incendio había sido total.
“Fue un desperfecto eléctrico en el taller de un amigo. El fuego agarró una caja de trapos, después chapas de fibra y la membrana del techo. No quedó nada. Nada, nada”, cuenta. Y enumera, como si necesitara dimensionarlo: “Los carburadores, el múltiple, la batería, accesorios de aluminio… yo le había puesto de todo, traía repuestos de afuera, de Holanda, de Francia. Era un auto al que le conocía cada tornillo”.
La pérdida fue económica, sí. Pero sobre todo emocional.
"Estamos todos rotos, al auto le puse plata y ganas"
“Estamos muy rotos. Era un auto al que le ponía mucha plata, muchas ganas”, dice.
Por eso, lo que pasó después lo descolocó.
“Alguien de Mendoza fue el que arrancó con todo, el que insistió en que le pasara el alias”, reconoce, en referencia a Moyano. Y agrega: “La reacción del grupo fue terrible. Empezaron a poner plata, unos buscaban autos por un lado, otros por otro. Fue impresionante”.
En pocas horas, la colecta superó los 5 millones de pesos. Una cifra que sigue creciendo y que ya permite pensar en la compra de otro vehículo para que Bottino pueda estar en la largada.
“Es insólito, porque casi nadie conoce a casi nadie”, resumió uno de los participantes en medio de la movida.
Y, sin embargo, todos entendieron lo mismo.
“No me sorprende tanto -dice Bottino-, porque si le hubiese pasado a otro, yo hubiese estado del mismo lado, ayudando. Somos así. En el rally no hay grúas, no hay auxilio, pero siempre alguien frena y te da una mano”.
Ese espíritu es, justamente, el corazón de “Locos de la Patagonia”.
El rally, que largará el 16 de mayo desde Dina Huapi, en Bariloche, y terminará 10 días después en El Calafate, no es una competencia tradicional. No gana el más rápido. Ni siquiera hay un camino fijo. Hay rutas sugeridas y otras “exploratorias”, donde cada equipo decide por dónde avanzar, sabiendo que puede encontrarse con caminos intransitables, ríos, nieve o lo que la Patagonia decida poner en el medio.
El rally "Locos de la Patagonia" reúne esta vez a 126 autos anteriores a 1991
El único requisito es que los vehículos sean anteriores a 1991. Y que quienes se suban tengan espíritu de aventura.
Este año habrá 126 autos y más de 250 participantes. Diez días, más de 3.000 kilómetros, noches compartidas en pueblos donde muchas veces no alcanza la infraestructura y los propios vecinos terminan alojando a los corredores.
“Son como 10 casamientos seguidos”, bromea uno de ellos. Cada noche, todos comen juntos. Comparten historias, anécdotas, problemas mecánicos y soluciones improvisadas. También desafíos diarios: desde empujar el vehículo 50 metros hasta cantar en público o sacarse fotos con guanacos.
En ese contexto, la historia de Bottino no es una excepción. Es, en todo caso, una confirmación.
Mientras tanto, Juanchi se prepara para la aventura. Viajará con su papá, Pancho, en una Ford Bronco modelo 1979, una camioneta que posee su propia épica cargada de memoria familiar. Pero esa es otra historia, que también tiene destino patagónico.
Ahora, el foco está en que nadie se quede afuera.
"Qué lindo es poder ayudar", dijo el mendocino solidario
“Qué lindo es poder ayudar”, dice Juanchi, todavía sorprendido por lo que generó. “Estoy emocionado”.
Bottino, del otro lado, ya empieza a ver una luz en medio del golpe.
“Voy a participar”, asegura. “Lo hice en 2023 cuando éramos 25 autos. Ahora somos más de 100. Y voy a estar”.
Todavía falta resolver algunos detalles: conseguir el vehículo adecuado, trasladarlo desde Buenos Aires hasta Santa Cruz, ajustar números. Pero nadie duda de que se va a lograr.
Porque si algo dejó claro esta historia es que, en este rally, las distancias son enormes, los caminos inciertos y la aventura impredecible. Pero cuando uno cae, siempre hay alguien -aunque sea un desconocido a miles de kilómetros- dispuesto a empujar.
Y esta vez, ese empujón empezó en Mendoza.
Quienes deseen participar de este rally "loco", pueden contactarse al +54 911 4449 0238 (Emiliano Leto).