El 2010 fue un gran año para las personas que creemos que no existen reglas posibles en un mundo sin igualdad. La sanción de una ley para que cualquier argentino o argentina tuviese la posibilidad de casarse con una persona de su misma asignación sexual nos transformó en una sociedad diferente. Se abrió un espacio para poder pensarnos desde otro lugar, y replantearnos situaciones que hasta ese momento fueron cotidianas, naturalizadas, invisibles, como signos de discriminación. La Ley de Igualdad de Género profundizó ese camino. Para quienes fuimos adolescentes en los '90, la realidad de la actual Argentina era impensada. Crecimos mirando una televisión que reproducía estereotipos de gays ridiculizados por chistes homofóbicos, que nos parecían ingeniosos, crecimos creyendo que discriminar era gracioso. Al periodista Carlos Sanzol (38), quien vivió y trabajó años en Mendoza y hoy es subeditor de la sección Sociedad del diario La Nación, los debates del 2010 lo sorprendieron elaborando una nota sobre las vedettes de ayer y de hoy. "En ese momento trabajaba en la sección de espectáculos, y cuando me encontraba proponiendo personajes para la nota, mi editora me hizo notar que Cris Miró no estaba incluida. Desde ese momento me empecé a interesar por el personaje". Pasaron 6 años para que ese primer acercamiento a la vida de la chica trans que brilló y murió en los '90 se convirtiera en "Hembra. Cris Miró. Vivir y morir en un país de machos", el libro que Sanzol presentó esta semana en el Maipo, cuna de estrellas de la noche porteña, y el lugar en donde Cris Miró debutó en 1995 con el espectáculo Viva la revista.-Se me ocurre que Cris Miró no es un personaje fácil de investigar. ¿Cómo fue realizar ese trabajo?-No fue fácil. Las fuentes estaban como todas diseminadas, perdidas. No había registro. Primero encontré al hermano, Esteban Virguez; sabía que era médico oftalmólogo y sabía el apellido de Cris, encontré un teléfono de la casa y me atendió la esposa. A ella le gustó la idea y me ayudó a reunirme con él.-¿Él quería hablar de su hermana?-Tuvo predisposición, pero es una situación que no tiene cerrada. Pasó mucho dolor en el medio. Más allá de perder a Cris, tuvo que contener a su madre, que quedó muy afectada. En la familia quedaron él y su mamá, ya que el padre murió cuando Cris debutó en el teatro, en 1995. También quedan otros parientes, yo pude entrevistar a una de las tías. -¿La época de fama de Cris coincidió con la de Florencia de la V?-Florencia debutó en el espectáculo Más pinas que las gallutas. Fue luego de que Cris se descompensó en el teatro y fue diagnosticada con una neumonía. Tuvo que abandonar por un tiempo la obra porque fue internada en el hospital Fernández. Deciden hacer un remplazo con Florencia de la V. En ese momento, la actriz se había ido a Miami, volvió para hacer unos trámites, y allí un productor la convocó para remplazar a Cris. Por supuesto, porque buscaban específicamente a una chica trans. Cuando Cris vuelve, le escriben un papel especial para Florencia y allí convienen las dos en escena. -¿Cómo fue esa convergencia de personajes?-Eran como dos perfiles muy distintos, Flor era más capocómica, y Cris más vedette del estilo "bomba sexual". De hecho, la historia de la vedette que instaura la revista en sus comienzos es la de Nélida Roca. Ella no sabía cantar ni bailar, pero era muy femme fatal. En ese perfil se instala Cris. En cambio, el perfil de Flor de la V es como el de Nélida Lobato, quien surgió entre los '70 y '80. Más actriz, bailarina y cantante. Cris Miró tenía cierta atracción especial, no podías dejar de mirarla. Conseguí un par de videos que voy a usar en la presentación en el Maipo, y te pasa eso cuando los ves. Era alta, despampanante, medía 1,85m y tenía un cuerpazo. -¿A eso alude el título del libro?-Hembra es como mujer fatal e inalcanzable. Cris tuvo un representante, Juanito Belmonte, que la ayudó a adquirir ese perfil. Yo lo entrevisté para el libro. Juanito murió en 2012. Otra persona que me contó sobre este tema fue Enrique Pinti, muy amigo de Belmonte. -¿En qué se notaba su influencia?-Él le había inculcado determinadas máximas, temas como el misterio que generaba en su vida, él la asesoró para que no dijera si estaba de novia o no, por ejemplo. Y su diplomacia, nunca contestar cuando era agredida, aunque ella tenía una personalidad muy fuerte y quería hacerlo. -¿Eso la ayudó en su carrera?-Lo que consiguió fue que la gente la quisiera. En esa época la figura de la chica trans era cercana a la prostitución. Lo que logró Juanito es que "se comporte como una dama", para decirlo de alguna manera ella se ganó su lugar de mujer así. "Tenés que ser lo más lady que puedas", le decía. La hizo refinada. Y en ese sentido, dio resultado. De todas maneras, ella se encargaba de decir que no era una mujer, que había nacido hombre, pero que se identificaba con la figura femenina. -¿Considerás que fue una mujer valiente?-La verdad es que ella surgió y se hizo famosa, aunque no fue aceptada por la sociedad. Sin embargo, allí fue que comenzó a instalarse el debate de que existen otros cuerpos, no solamente hombre-mujer. Esto alejó la mirada discriminadora. En ese momento las entrevistas eran muy violentas. El trato que les daban en escena era sumamente discriminatorio, en el que siempre hacían referencia a la genitalidad. -¿Cuando contás la historia te situás en este contexto?-Yo traté de explicar el surgimiento de este personaje en la realidad de la comunidad gay de 1995, cuando comenzaba a organizarse tímidamente. Venía apaleada desde la dictadura y la primavera democrática. En los '90 había mayor organización, comenzaron a publicarse solicitadas en los diarios presentando la comunidad gay en Argentina. Surge una mayor visibilidad, dentro del prejuicio. Esto fue en parte por la popularidad de estrellas como Cris Miró y Florencia de la V. -Pero el espectáculo trans surgió antes.-Desde 1960 en Argentina. Pero antes era del ámbito del under, de la periferia, más que de la movida cultural hegemónica. Cris entró directamente al mainstream (moda dominante o tendencia). -Estas estrellas también comenzaron a repercutir en la televisión.-En los '90, la televisión comenzó a ponerse muy amarilla, surgieron los "mediáticos". Estas figuras empiezan desde un lugar bizarro.-¿Tu obra refleja la enfermedad de Cris Miró?-El libro trata de contar una tragedia. Cris se muere por un ninfoma, una enfermedad oportunista relacionada con el VIH. Sus síntomas comienzan en 1997, le diagnostican una neumonía y descubren que es una enfermedad relacionada con el virus. Entre 1997 y 1999 convive con el VIH, sin embargo sólo lo sabía su hermano y un asistente en ese momento. Todos los medios del momento especulaban con el virus. Ejercían el prejuicio, "es travesti, tiene VIH".-¿Fue muy intensa su afección? -Porque fue corto el tiempo en el que permaneció enferma. Ella tiene tres internaciones, y empieza a aparecer el fantasma de la enfermedad. Su carrera artística para los medios queda en segundo plano. Solía mentir en las entrevistas, decía que tenía otras dolencias, que explicaran por qué bajaba de peso, o a veces aludía a exigencias del trabajo. "Me pidieron que adelgace porque me voy a desfilar a París", afirmaba. Perdió todo el pelo y comenzó a usar peluca. Por estos motivos abandonó la medicación.-¿Era un poco como elegir entre el tratamiento o la carrera?-Ella dijo "voy a morir bella como viví", entonces dejó de tomar las 11 pastillas que componían el cóctel para combatir el VIH. -Existía otro tipo de tratamiento.-Por supuesto, hoy sólo consiste en una pastilla. Antes las consecuencias de los medicamentos eran muy fuertes, afectaban la musculatura, ella por ejemplo se sometió a un proceso estético para recuperar el relleno de los pómulos. Cris tomó una decisión trágica: no seguir el tratamiento porque le repercutía en su estética. Sin embargo, antes de morir se arrepintió de no haber seguido medicándose. -¿Es una historia trágica?-Es una historia de una persona que se encamina hacia la muerte. En la que también tiene un tema con una pareja que la abandona, con adicción a la cocaína, que es lo que le termina de dar como el golpe final. Sin embargo, ella mantenía demasiada reserva, sus amigos más cercanos sabían que tenía algo más. Pero no de qué se trataba. Incluso a mi, que investigué, me quedaron huecos. -¿Creés que a ella le hubiera gustado que se supiera su historia, si era tan reservada?-Creo que Cris Miró hubiese cambiado un montón, actualmente tendría 51 años. Hubiese hecho un cambio de cabeza. Tenía mucho miedo a la discriminación, incluso retardó un buen tiempo la mamoplastía. -¿Tenía amigas trans, era militante de sus causas?-No tuve que entrevistar a ninguna chica trans para escribir el libro. Ella no se relacionaba con el ambiente trans. Ahora creo que se hubiese comprometido más con estas causas, pero la verdad es que no formaba parte de las travestis organizadas, de la lucha más sistematizada. No busqué este punto de vista, porque me parecía que no era una historia política, ni de organizaciones, sino que era una historia de vida que se alejaba de la victimización.

