Hay rincones de Argentina que guardan secretos fascinantes y, cada tanto, el mundo posa sus ojos en ellos. Esto es exactamente lo que le está pasando a Zenón Pereyra, un pequeño y tranquilo pueblo ubicado en el centro-oeste de la provincia de Santa Fe.
Con una población que apenas llega a los 2.000 habitantes, este pueblito recibió la certificación oficial de la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación para representar al país en la edición 2026 de los Best Tourism Villages, el prestigioso certamen de ONU Turismo que premia a los mejores pueblos turísticos de todo el planeta.
El reconocimiento destaca su fuerte identidad rural, su patrimonio histórico y su firme apuesta por un modelo de turismo sostenible.
Se trata de una vidriera internacional inmejorable para un lugar ideal para las escapadas de fin de semana, lejos de los circuitos masivos y con ese ritmo pausado tan propio del interior.
Raíces masónicas, arquitectura y sabores caseros en un pueblo encantador
¿Qué hace tan especial a este rincón santafesino? Uno de sus mayores imanes turísticos es su intrigante circuito arquitectónico vinculado a la masonería. De hecho, durante la entrega de la distinción se llevó a cabo la Jornada Histórico-Patrimonial “Zenón Pereyra y sus raíces masónicas”. Además, el espacio cultural Casa Viva inauguró la muestra “Pueblos que Inspiran”, una experiencia inmersiva y audiovisual que recorre las tradiciones de las localidades postuladas.
A nivel gastronómico y de lifestyle, el pueblo propone una vuelta a lo auténtico: caminatas sin apuro frente a fachadas antiguas, cocina casera con sabores simples y una conexión directa con la vida rural del territorio santafesino.
Zenón Pereyra no la tendrá fácil, ya que comparte la exigente nómina argentina junto a otros siete destinos de enorme belleza:
- Cachi (Salta)
- Mar de las Pampas (Buenos Aires)
- Villa Sanagasta (La Rioja)
- Villa General Belgrano (Córdoba)
- El Trapiche (San Luis)
- Puerto Pirámides (Chubut)
- Tafí del Valle (Tucumán)
El concurso internacional de ONU Turismo busca premiar a aquellos entornos rurales que cuidan su patrimonio natural y cultural, usando al turismo como un motor de crecimiento sin perder jamás su esencia original.




