Ella nació en Santa Fe, pero para nosotros era más mendocina que una acequia o la tortita con chicarrón. Su pseudónimo era Liliana Bodoc, y su pasión por los jóvenes la llevo a crear multiversos -antes de que existiera la palabra- de la mano de la literatura, donde alcanzó fama mundial. Demasiado pronto se nos fue y dejó una obra inconclusa. Sus hijos recogieron la herencia y le dieron continuidad al cerrar su libro póstumo.
El hijo de Liliana Bodoc contó cómo fue "cerrar", con su hermana, el libro inconcluso de la escritora
Liliana Chiavetta, que tomó el apellido de quien fuera su pareja como nom de guerre para escribir, falleció el 6 de febrero de 2018, a los 59 años, y dejó inconclusa la saga denominada Tiempo de Dragones, de la que su publicaron dos libros, y el tercero fue finalizado por los hijos de escritora, Romina y Galileo, y presentado en la reciente Feria del Libro de Buenos Aires.
La escritora estudió la licenciatura en Letras en la UNCuyo, donde también fue luego docente y en los últimos años se radicó en El Trapiche, San Luis.
Si bien leyó y admiró a autores como J.R.R. Tolkien, de quien tomó el estilo de relatos fantásticos y la idea de las sagas, su visión crítica de la vida la hizo crear su universo literario lejos de la mirada etnocentrista anglosajona y aportar su conocimiento de las culturas americanas, sus costumbres y cosmovisión.
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El inicio de la primera trilogía arrancó en el año 2000 a los cuarenta años. Bodoc lanzó la primera novela, Los días del venado. Dos años después continuó la secuela con el título de Los días de la Sombra. En 2004 publicó Los días del fuego, el tercer y último libro de lo que se bautizó como La saga de los confines, denominación que tiene el conjunto de los tres títulos.
Tras la repentina muerte de Liliana, por un infarto de miocardio, cuando recién volvía de participar de la Feria Internacional del libros de La Habana, dejó un apasionante relato sin terminar. Luego de muchos cabildeos, sus hijos Galileo y Romina Bodoc, se largaron a terminar el libro y la segunda saga de su autoría.
Heredar una historia y un compromiso
La palabra deudos, que se refiere a un lazo familiar, también tiene que ver con la palabra deuda. La triste partida de la escritora dejó la "deuda" de una historia sin cerrar. Los hijos de ella, al principio no quisieron darle un cierre, pero con el correr del tiempo, supieron que la obra de su mamá tenía un porqué y un destinatario, y por ellos se hicieron cargo de terminarla.
"El plan original de Lili era que de la saga fueran cuatro tomos. Quedó inconcluso el tomo tres, y luego del tiempo que nos tomó con mi hermana decidir retomarla, después de un tiempo de meditarlo decidimos continuarlo y terminarlo en el tercer tomo", comenzó a explicar Galileo.
No fue una decisión fácil para el artista y su hermana Romina, y así lo señaló: "Hubo un proceso de por medio, una meditación larga, y se involucraron temas personales, profesionales y de todo tipo. Pero cerramos en el tercer tomo, y quedó un libro de una extensión de casi el doble de los anteriores, porque era muchísimo lo que había que subir y cerrar".
Sobre la continuidad del relato que hizo Galileo con su hermana Romina para concluir el último libro de Liliana, el joven artista Si bien fue orgánico y difícil abordar y decidir tomar la idea de continuar, realmente la conexión con la obra de ella era muy profunda y genuina. Nos dimos cuenta con mi hermana que teníamos muchas más herramientas de las que habíamos hecho conscientes y que podíamos conectarnos con ese tipo de lenguaje que nos era tan cercano y familiar.
La admiración de Liliana por Tolkien
Es sabido que la influencia que llevó a la Bodoc a crear un universo y relatar sus historias fue del escritor británico J.R.R. Tolkien, creador del Señor de los anillos. Respecto a este tema, Galileo explicó: "Una gran proeza de Lili fue remontar este género, que universalmente es eurocéntrico y masculino, y ponerlo en una visión americana, múltiple, y diversa".
Consultado Galileo sobre si su mamá había tenido la inspiración de escribir para un público infantil pensando en él y su hermana, éste aclaró: "En realidad ella amó siempre las letras, siempre estuvo conectada con la literatura moderna. De joven escribió mucha poesía, pero en realidad el salto que ella dio a la literatura profesional, por así decirlo, fue con la Saga de los Confines, donde lo primero que se propuso fue completar un vacío en la literatura, donde no había una épica fantástica del nivel de las de Tolkien, acá en nuestra cultura".
"Este tipo de literatura al estilo de Tolkien fue lo que ella hubiera querido tener como lectora", completó Bodoc.
Los grandes maestros hablan del proceso creativo dentro de la literatura como un camino de crecimiento por el que se va despacio y paso a paso. La irrupción de Liliana Bodoc en el ambiente literario fue una sorpresa, ya que de lleno se metió con sus libros y revolucionó todo. "Ella entró al camino de la literatura, porque no es así el camino de un escritor, dando un salto cuántico, donde de golpe estaba en el mundo de la literatura, con mucha demanda. De golpe todos se preguntaban quién es esta mujer", recordó Galileo.
La faceta de mamá siempre de la mano de la creativa
Muchas veces los padres tenemos para con los hijos facetas diferentes a la que les mostramos en la vida diaria, distinta a la intimidad o al ámbito laboral. Al consultar al hijo de Liliana, que se metió en los borradores de su madre para continuar la obra, si había encontrado una Liliana diferente, él confesó que con su mamá no fue así, ni mucho menos.
"En realidad, tengo que decir que Liliana era una persona bastante especial en el sentido que, en mi registro de ella como madre, persona o artista, a lo largo de toda nuestra vida, te podría confirmar que nunca cambió esencialmente. Nunca abandonó sus convicciones, ni su humildad brutal –que era gigante-, ya que tenía un ejercicio de la empatía constante. Al contrario, la acrecentó", destacó Galileo.
Destacando los valores de la escritora, su hijo continuó: "Su obra es muy de servicio. Pesaba que “alguien necesita de esto”, o que “alguien necesita leer esto”. Se necesita que alguien diga esto. Fue una madre hermosa toda la vida, antes de ser Liliana Bodoc persona pública. Fue una madre súper creativa y poética".
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La brillantez de la creativa escritora alcanzó todos los aspectos de su vida. "Nosotros transitamos una maternidad de ella muy privilegiada en este sentido, de toda la vida. Fue un lujo en cuanto a lo creativo. Nos invitó y nos empujó a escribir, a cantar, a hacer teatro, y eso lo compartimos toda la vida. Siempre trabajaba como en colaboración con nosotros y con mi viejo, para escribir todos sus libros. En especial los últimos".
Luego su hijo agregó que "ella comenzó a transitar la literatura infantil y juvenil, porque amaba las infancias; honraba mucho la instancia y la impronta de la infancia de aprender, leer, enamorarse de la lectura".
Galileo y la herencia artística
Para saber quien es Galileo, basta decir que es un artista multifacético, que hace teatro, y cumple 20 años en esto. “Yo heredé de ella lo del teatro, ya que fue actriz, mi abuelo también era hombre de teatro, y nos es muy familiar. Y ella trabajó con este grupo que se llama Tres gatos locos muy cerca nuestro. De hecho, todos sus cuentos del libro Sucedió en colores, las hemos trabajado, al igual que muchas de sus otras obras", comentó orgulloso.
"Trabajamos en escuelas y con escuelas con la obra de ella, desde el Espejo africano, hasta los cuentos de Sucedió en colores", aportó Bodoc.
Para finalizar destacó: "También trabajo, además de ser padre, en la literatura, antes de la partida de Lili, trabajaba mucho con ella, en la cuestión de edición, así que esta actividad es muy importante para mi también".






