Los glaciares son fundamentales para el planeta Tierra, estos regulan el ciclo hídrico y alimentan los ríos. En América del Sur destaca un gigante, y no es solo por su tamaño, sino porque, en vez de retroceder como la mayoría, este crece en volumen.
El glaciar más grande de América del Sur supera los 1.200 kilómetros cuadrados y, a diferencia de otros, sigue avanzando
A pesar del cambio climático, este glaciar en América del Sur, con más de 1.200 km², continúa avanzando y desconcierta a científicos.

Este fenómeno ha desconcertado a los científicos, ya que ocurre en un contexto de cambio climático global, donde predomina el derretimiento acelerado de los glaciares. Te contamos en qué país de América del Sur se encuentra.
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El glaciar más grande de América del Sur supera los 1.200 kilómetros cuadrados y, a diferencia de otros, sigue avanzando.
En lo más austral de Chile, en la Región de Magallanes, se encuentra el glaciar Pío XI, ubicado en el Campo de Hielo Sur. Este glaciar único de América del Sur continúa creciendo gracias a una serie de factores climáticos y geográficos particulares, como la alta acumulación de nieve y su ubicación cercana a volcanes activos. Sin embargo, expertos advierten que este comportamiento es excepcional y no refleja la tendencia general de los glaciares del planeta Tierra.
Este glaciar de América del Sur ha estado avanzando de forma semi ininterrumpida desde mediados de la década de 1950, lo que llevó al frente sur del glaciar, que termina en el fiordo Eyre, a destruir árboles de hasta 400 años de edad. También conocido como glaciar Dr. Juan Brüggen o Ana María, ha avanzado alrededor de 11 km en su frente sur desde 1945, una cifra récord para Chile. En este mismo período, ha incrementado su área en unos 126 km².
¿Por qué este glaciar sigue creciendo?
El comportamiento de este glaciar, lejos de ser completamente errático, ha dado lugar a tres grandes hipótesis que buscan explicar su dinámica, entre ellas:
- La primera se centra en su naturaleza cíclica. Algunos glaciares presentan patrones de avance y estabilidad a lo largo del tiempo, lo que sugiere una dinámica interna regulada por ciclos. En este contexto, factores climáticos como el aumento de las precipitaciones, particularmente relevantes en la Patagonia, una de las regiones más lluviosas del planeta Tierra, podrían actuar como desencadenantes, generando respuestas diferidas en el movimiento del hielo.
- La segunda hipótesis apunta a procesos que ocurren en la base del glaciar. La presencia de actividad volcánica en la zona podría generar un incremento de agua basal debido al calor interno. Esta capa de agua funcionaría como un lubricante, reduciendo la fricción con el sustrato y facilitando el deslizamiento del glaciar.
- La tercera hipótesis considera la geometría y las características del terreno donde el glaciar desemboca, específicamente en el fiordo Eyre. Las condiciones sedimentológicas y la forma del fondo podrían generar puntos de estabilidad, o umbrales, que permiten avances temporales. Cuando estas condiciones cambian, ya sea por variaciones climáticas u otros factores, el glaciar tendería a retroceder.