La alimentación complementaria en los bebés suele ser un momento sumamente experimental para los más pequeños y sus padres. Ver cómo las criaturas empiezan a saborear sus primeras comidas es un histórico momento. Pero siempre hay que tener ciertos recaudos, sobre todo con ingredientes comunes como la nuez que pueden ser muy dañinos para ellos.
Los frutos secos son una excelente fuente de nutrientes esenciales como grasas saludables, proteínas y vitaminas. Por eso es común encontrarlos en la alacena de cualquier cocina. Existen algunas razones por la cual los especialistas en pediatría no recomiendan el consumo de alguno de ellos en bebés ya que pueden terminar siendo fatales. Por eso es mejor estar informado al respecto.
¿Se le puede dar nuez a bebés?
La Sociedad Argentina de Pediatría en su página web oficial recomienda esperar, al menos, hasta los 4 o 5 años para ofrecer frutos secos enteros, como por ejemplo la nuez, a los bebés. Esto se debe a que hasta esa edad, los pequeños aún no han desarrollado completamente las habilidades de masticación y deglución necesarias para consumir alimentos de este tipo sin riesgo.
Desde el Comité Nacional de Prevención de Lesiones informan sobre una alternativa si se quiere ofrecer antes de los 4 o 5 años ya que es posible introducir los frutos secos en la dieta de los bebés, pero siempre en forma de purés, cremas o harinas. Estos pueden prepararse en casa o adquirirse en tiendas especializadas en alimentación infantil. Por ejemplo, existen alternativas como la pasta de maní, la harina de almendras, la harina de nuez y la pasta de girasol.
Los frutos secos aportan numerosos beneficios a la salud de los bebés y de los niños. Esto se debe a que son ricos en grasas saludables, esenciales para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso. Además, contienen proteínas de alta calidad, fibra y una gran variedad de vitaminas y minerales.






