Los investigadores de Francia y Croacia analizaron los restos del Ilovik-Parine 1 frente a las costas croatas. El barco se hundió hace aproximadamente 2200 años durante la época de la República Romana. Un estudio reciente logró un descubrimiento fundamental sobre los materiales protectores navales. Los especialistas combinaron análisis moleculares con pruebas de polen para identificar las sustancias impermeabilizantes del casco.
El estudio de un naufragio antiguo descubrió un secreto bien guardado de los romanos
Los científicos analizaron un navío hundido hace dos milenios. El estudio que llegó al descubrimiento detalla los eficaces métodos de impermeabilización

El equipo científico tomó diez muestras del revestimiento protector del naufragio. Las pruebas identificaron compuestos orgánicos asociados con resina o alquitrán de coníferas. Los constructores calentaban los materiales para aplicarlos directamente sobre la madera del navío. Una zona del barco presentaba una mezcla particular de alquitrán de pino con cera de abejas para mejorar la flexibilidad del adhesivo.
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La doctora Armelle Charrié trabaja como arqueometrista en el Laboratorio de Espectrometría de Masas de Interacciones o Sistemas en Estrasburgo. La especialista destacó la importancia de los materiales para la navegación antigua. La experta explicó: "En la arqueología, se presta poca atención a los materiales orgánicos impermeabilizantes, pero son esenciales para la navegación en el mar o en los ríos". Charrié precisó: "Al estudiar los revestimientos, encontramos dos tipos diferentes en el navío".
Rastros del Imperio Romano
El alquitrán funciona como una trampa natural para el polen de la vegetación cercana gracias a sus propiedades pegajosas. La investigadora indicó: "El análisis del polen en el revestimiento hizo posible identificar los taxones de plantas presentes en el entorno inmediato durante la construcción o las reparaciones del barco". Los restos botánicos señalaron una amplia variedad de paisajes típicos del Mediterráneo. Las muestras incluían rastros de encinas, pinos, olivos, avellanos, alisos, fresnos, abetos o hayas.
La distribución del adhesivo en el casco sugiere múltiples arreglos a lo largo del tiempo. Los científicos deducen reparaciones repetidas con materiales de diferentes puertos del Imperio Romano porque la proa presentaba tres aplicaciones distintas. Investigaciones anteriores situaban la construcción original del buque en la antigua ciudad de Brundisium, la actual Brindisi italiana. Algunas capas de protección se añadieron en la región italiana, mientras que otras aplicaciones ocurrieron cerca de la costa nororiental del Adriático.
La experta identificó patrones únicos en la región. Charrié explicó: "Algunas regiones del Adriático tienen características particulares para desarrollar un estilo de construcción naval específico". La científica añadió: "Solo estudios como el nuestro ofrecen una visión general de estas tradiciones como testimonio de verdaderos conocimientos".
La especialista concluyó el trabajo con una reflexión final sobre los viajes marítimos. La investigadora afirmó: "Aunque parece obvio que los barcos que recorren largas distancias necesitan reparaciones, sencillamente no es fácil demostrarlo". Charrié finalizó: "El polen ha sido muy útil para identificar diferentes revestimientos allí donde los perfiles moleculares eran idénticos".
En pocas palabras
- Estudio romano: Investigadores analizaron un naufragio de 2200 años y descubrieron métodos de impermeabilización antiguos.
- Impermeabilización naval: Se identificaron resinas y alquitrán de coníferas, combinados con cera de abejas para mejorar la flexibilidad.
- Viajes y reparaciones: El polen en los revestimientos ayuda a rastrear la historia de las reparaciones del navío en distintas regiones.