Nadie te lo cuenta

El desgarrador destino final de los perros que son atropellados en la ruta: qué pasa con sus cuerpos

Los perros que son atropellados en la ruta son simplemente corridos a la banquina por cuestiones de seguridad, aunque luego su destino final varía

Lejos de existir un protocolo unificado o una asistencia humanizada para las mascotas, la realidad expone un circuito administrativo tan frío como silencioso. Cuando un perro queda tendido sobre la ruta, poniendo en riesgo la seguridad vial de otros conductores, el primer eslabón en activarse suele ser el personal de mantenimiento de las rutas, Gendarmería o la policía vial.

Muchos perros perdidos terminan siendo atropellados en la ruta.

Despejar la ruta, una prioridad necesaria

En la mayoría de los casos operativos, por cuestiones de urgencia, los restos del perro son simplemente corridos hacia la banquina o el zanjón más cercano.

A partir de allí, la responsabilidad migra hacia la órbita de los municipios bajo cuya jurisdicción se encuentra el tramo de la ruta. Son las áreas de higiene urbana, bromatología o zoonosis las encargadas de realizar el levantamiento definitivo.

El destino final de los cuerpos varía según la zona o jurisdicción.

Destino final: adónde van los perros atropellados en la ruta

El destino final de los cuerpos varía según las ordenanzas de cada departamento: en algunas comunas se procede al entierro sanitario en predios específicos, mientras que en otras los restos son derivados bajo los lineamientos de residuos especiales o patológicos.

Lo cierto es que las posibilidades de realizar un peritaje para dar con los dueños o verificar si el animal contaba con algún método de identificación, como un chip o una chapa, son prácticamente nulas, dejando a cientos de familias con la desgarradora incertidumbre de no saber nunca qué pasó con su mascota perdida.

En pocas palabras

  • Perros atropellados: la escena de perros muertos en rutas es habitual y genera incertidumbre familiar.
  • Procedimiento habitual: los cuerpos son corridos a la banquina y luego retirados por los municipios para entierro o tratamiento de residuos especiales.
  • Falta de identificación: las posibilidades de identificar a los dueños o al animal son prácticamente nulas.
Resumen generado por Thinkindot AI

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