Una leyenda cuenta que hace 200 años se utilizó sangre humana en la construcción de una tumba ceremonial en lo que ahora es Benín, África. Arqueólogos llegaron a un descubrimiento que parece confirmar esta leyenda y agregarle detalles escalofriantes que parecen pertenecer a un pasado muy distante.
El descubrimiento que reveló una práctica vudú realizada hace sólo 200 años
Un equipo de arqueólogos realizó recientemente un descubrimiento escalofriante oculto en el corazón de África
Un nuevo estudio del palacio real de Abomey, antigua capital del extinto reino de Dahomey, determinó que en las paredes de una tumba que se encuentra en el lugar hay rastros de proteína que sólo puede provenir de sangre humana.
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Un rey poderoso
Este nuevo estudio, enmarcado en el área de la paleoproteómica, el estudio de trazas de proteínas dejadas en contextos arqueológicos. El bioquímico Jean Armengayd explicó que "este descubrimiento es importante, ya que proporciona evidencia concreta de rituales y prácticas históricas".
La sangrienta leyenda cuenta que el complejo palaciego de Abomey fue construido en el siglo XIX por el rey Ghezo, en honor a su hermano Adandozan. Durante su construcción -dice la historia- se llevó a cabo un cruel ritual que parece pertenecer a un pasado muy lejano: el sacrificio humano de 41 personas, ya que ese es un número considerado sagrado en su cultura.
Ghezo, quien fue un poderoso rey en su tierra entre 1818 y 1858, que luchó contra el imperio Oyo y terminó con el tributo de esclavos anual que su reino debía pagar. En su reino se practicaba la religión vudú, en la que los sacrificios animales no son raros.
El descubrimiento que reveló una cruel práctica
El nuevo estudio utilizó una técnica llamada espectrometría de masas en tándem a las proteínas halladas en las paredes de la tumba, que consiste en dos chozas unidas. El resultado arrojó la presencia de miles de microorganismos, más sangre de pollo y sangre humana.
"Dado que las proteínas son moléculas más estables en comparación con el ADN, la paleoproteómica puede proporcionar amplia información sobre los organismos que produjeron estas proteínas en la antigüedad", dijo Armengaud.
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La leyenda indicaba que la sangre humana había sido mezclada con aceite rojo para recubrir las paredes de la tumba, y el nuevo estudio parece confirmarlo. A pesar de los nuevos datos encontrados, por ahora es imposible determinar la sangre de cuántas personas fue utilizada.






