Lorenzo Esteban Duarte, más conocido como "el descuartizador de Villa Astolfi", fue un asesino serial que mató a dos parejas, a una de las cuáles descuartizó, y se sospecha que asesinó al menos a otras dos mujeres y a un hombre.
"El descuartizador de Villa Astolfi": mató a dos parejas y cometió otros crímenes
Apodado "el descuartizador de Villa Astolfi", Lorenzo Esteban Durte fue un asesino serial bonaerense que mató a dos parejas, pero se cree que cometió otros homicidios
Luego de cometer varios homicidios, este asesino serial que contaba con un extenso prontuario delictivo, terminó suicidándose antes de ser detenido por la Policía.
Más allá de que las familias de esas tres víctimas las buscan en la actualidad porque sus cuerpos nunca aparecieron, se cree que Duarte cometió ambos homicidios, teniendo en cuenta que eran sus vecinas y habían tenido algunos problemas con el asesino.
Duarte fue apodado "el descuartizador de Villa Astolfi" porque al momento de ser encontrado por la Policía, cuando llevaba descuartizada a su última pareja, Rosa Antonia Acosta Brizuela, de 55 años, en una bolsa hacia la estación Villa Astolfi de Pilar, y cuando fue divisado por las autoridades se suicidó antes de ser detenido.
Duarte poseía un prontuario delictivo extenso que tiene registro desde 1983 y cumplió varias condenas en prisión por privación ilegal de la libertad, lesiones calificadas, hurto, robo de auto y estafa, entre otros, todas cometidas en localidades de San Isidro.
En 1997 "el descuartizador de Villa Astolfi" fue detenido acusado de abusar sexualmente de una nena de 11 años, a quien se llevó de su casa, situada en la localidad bonaerense de Maquinista Savio. La menor fue engañada por el agresor, quien le había prometido que le iba a comprar una bicicleta. Pero una vez detenido estuvo poco tiempo en prisión al ser beneficiado por el dos por uno.
Una vez que logró la libertad, se produjo la desaparición de Viviana Altamirano, una joven mujer de 22 años residente en el barrio Las Tunas de General Pacheco. Familiares y amigos de la joven apuntaron contra Duarte porque la joven desapareció en la esquina de su casa y la vestimenta que llevaba puesta en ese momento fue encontrada al lado de la casa de la madre del asesino, en una quinta de la localidad de Del Viso.
“Mi hija desapareció justo en la esquina de la casa de él, en Arévalo y Humboldt, de Las Tunas, y la ropa que vestía ese día la encontraron al lado de la casa de su mamá, en una quinta de Del Viso”, contó la madre de Viviana a la prensa local.
Con esos elementos disponibles, Duarte fue el único detenido por este caso, pero en pocos días fue liberado por falta de mérito, mientras los allegados de Altamirano la siguen buscando porque el cuerpo nunca apareció.
Solo unos meses después, este asesino serial mató a golpes a su pareja Paula Orellana, quien en ese momento estaba embarazada, todo frente a la hija de 3 años que tenían en común. La mujer agonizó durante cuatro días y acusaba a su marido de haber hecho desaparecer a su hija mayor, de 15 años, que tenía de una relación anterior.
Una vez detenido y sometido a juicio, Duarte fue condenado en 2005 a 11 años de prisión por homicidio agravado, ya que la figura penal de femicidio recién se implementó en la Argentina en 2012. Tras cumplir la condena y nuevamente en libertad, este múltiple asesino continuó con su actividad delictiva.
"El descuartizador de Villa Astolfi" formó pareja con María Mercedes Gauto, de 46 años. Esta mujer fue vista por última vez en agosto de 2019 y de acuerdo a lo que contaron familiares cercanos de la mujer, Gauto visitaba a Duarte en la cárcel, pero el hombre la había engañado, porque le dijo que estaba preso por estafas.
Curiosamente Duarte fue beneficiado por la Justicia en aquel momento con salidas transitorias y una vez liberado se fue a vivir con Gauto a General Pacheco hasta que ella desapareció sin dejar rastros.
En noviembre de 2019, Guillermo Manuel Díaz, un hombre al que el asesino había conocido en la cárcel, desapareció y todas las sospechas volvieron a conducir hacia Duarte. Esas sospechas surgieron porque el 19 de ese mes, Díaz había acordado con el homicida ir a ver un terreno que tenía intención de comprar. La víctima porta la suma de 40 mil pesos en efectivo y un cheque a cobrar por 13 mil pesos más.
Sin embargo, un día después su teléfono celular dejó de recibir mensajes y su foto de WhatsApp apareció borrada, como si hubiera bloqueado a sus contactos. Desde ese momento nunca más se supo nada de Díaz, y su familia al igual que las otras dos desapariciones, lo siguen buscando en la actualidad.
A fines de 2019, el asesino serial formó pareja con Acosta Brizuela, de 55 años, de nacionalidad paraguaya. El 27 de enero de 2020, las cámaras de seguridad del complejo donde vivía el criminal, en la localidad bonaerense de José C. Paz, registró a la mujer cuando entraba a la vivienda de la mano con Duarte.
Solo horas después, las mismas cámaras mostraron a Duarte salir de la propiedad con una bolsa y una mochila rumbo a la estación de Villa Astolfi, donde finalmente fue descubierto por efectivos policiales.
De acuerdo a la investigación, el asesino serial tiró la bolsa por encima de un alambrado y una pareja que pasaba por el lugar notó su actitud sospechosa, por lo que el hombre fue a ver que había en el interior. Al descubrir que la bolsa contenía una pierna empezó a correrlo y a gritar para que los otras personas se sumaran a atraparlo.
Se originó entonces una persecución a la que se sumó un policía de civil y el asesino, para correr más rápido, descartó la mochila que llevaba en la espalda en la puerta de una remisería, donde se descubrió que en el interior se encontraba el torso de una mujer.
Duarte continuó corriendo pero visiblemente cansado decidió detenerse en los alrededores de la estación Villa Astolfi y se clavó un cuchillo a la altura del corazón. La Policía llegó rápidamente al lugar y pidió la asistencia de una ambulancia que trasladó al asesino al hospital, adonde había lllegado sin vida.
La autopsia practicada al cadáver de Acosta Brizuela reveló que había sido degollada y después descuartizada. Asimismo, un mes después del femicidio, la Policía encontró en José C. Paz la cabeza y la pelvis de la víctima enterrada en un descampado junto a las vías del Ferrocarril.






