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El corredor clave para la marina china donde Estados Unidos está reforzando su poder militar

Este corredor es clave para la marina China, su contención militar es una tarea estratégica para Estados Unidos

En el mapa del Indo-Pacífico hay un espacio que, aunque angosto, concentra una tensión desproporcionada. Para Estados Unidos, este paso es hoy una pieza clave en su estrategia para contener la expansión naval de China, que en apenas dos décadas ha construido la mayor flota del mundo en número de buques.

Esta estrecha vía fluvial del Pacífico se transforma en algo mucho mayor que un paso marítimo. Es un termómetro del equilibrio de poder en Asia, un recordatorio de que, en la geopolítica contemporánea, a veces los lugares más pequeños son los que sostienen las tensiones más grandes entre oriente y Estados Unidos.

canal de Bashi (1)

El corredor clave para la marina china donde Estados Unidos está reforzando su poder militar

El canal de Bashi no es un simple corredor marítimo. Es uno de los pocos accesos naturales que permiten a la Armada china salir desde el mar de China Meridional hacia el océano Pacífico abierto. Junto con el estrecho de Miyako, en Japón, forma parte de lo que los estrategas llaman la “primera cadena de islas”, una suerte de arco geográfico que va desde Japón hasta Filipinas y que Estados Unidos y sus aliados consideran fundamental para limitar la proyección militar de Pekín.

Desde la perspectiva estadounidense, controlar o al menos vigilar de forma constante, esta vía significa poder detectar, seguir y eventualmente bloquear submarinos nucleares y grupos de portaaviones chinos antes de que alcancen aguas profundas. No es casual que en los últimos años Estados Unidos haya reforzado su cooperación militar con Filipinas, ampliando el acceso a bases cercanas al canal, ni que haya intensificado ejercicios navales con Japón y Australia en la zona.

canal de Bashi (2)

El corredor clave para China

China, por su parte, es plenamente consciente del valor estratégico del Bashi. Por eso, ha incrementado el tránsito de buques de guerra y submarinos a través del paso, en lo que define como ejercicios rutinarios, pero que en realidad buscan normalizar su presencia militar y reducir la capacidad de sorpresa de Estados Unidos. Cada cruce es también un mensaje político. China no acepta quedar encerrada dentro de su periferia marítima.

El problema es que esta competencia se desarrolla en un espacio extremadamente sensible. El canal está próximo a Taiwán, el punto más explosivo de la relación entre Washington y Pekín. En un escenario de crisis, el Bashi podría convertirse en un cuello de botella decisivo, donde un error de cálculo, un submarino detectado, un avión demasiado cerca, escale rápidamente.

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