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El buque minero más grande del mundo fue construido por la CIA para recuperar un submarino soviético

Este coloso buque fue construido en secreto para espiar y recuperar un submarino soviético perdido. Todos los detalles

El buque minero más grande del mundo no nació solo para extraer minerales. Detrás de su colosal estructura se esconde una misión secreta de la Guerra Fría. Diseñado y financiado por la CIA, su objetivo era recuperar un submarino soviético perdido en el océano, combinando ingeniería monumental con espionaje de alto riesgo.

Era la década de 1970, una era en la que la Guerra Fría estaba lejos de apagarse, y cada fragmento de información podía significar una ventaja estratégica. En 1968, el submarino soviético K129, equipado con misiles balísticos nucleares y sistemas criptográficos, se hundió misteriosamente en el Pacífico norte, a más de 5000 metros de profundidad. Para Estados Unidos, descubrir qué secretos guardaba aquel sumergido coloso era una obsesión.

el Hughes Glomar Explorer

El buque minero más grande del mundo fue construido por la CIA para recuperar un submarino soviético

La Central Intelligence Agency (CIA) concibió entonces Project Azorian, una operación secreta cuyo objetivo era recuperar el submarino soviético desde más de tres millas bajo el océano sin que Moscú lo supiera. El desafío técnico era monumental, ¿cómo levantar casi 1750 toneladas de metal corroído por el tiempo en un silencio absoluto de radar y satélites?

La respuesta fue construir un barco único en el mundo, el Hughes Glomar Explorer, que para el observador desprevenido sería simplemente el buque minero más grande jamás creado, una especie de “fábrica flotante” para recolectar minerales de los suelos marinos. Pero esa narrativa era solo el espejismo detrás del cual se escondía la verdadera misión.

el Hughes Glomar Explorer (1)

Espionaje bajo el océano

El buque Howard Hughes, el enigmático magnate estadounidense, prestó su nombre y credibilidad para dar sentido al montaje, afirmando ante la prensa que su empresa planeaba explotar nódulos de manganeso en aguas profundas, una idea que incluso atrajo atención científica y empresarial más allá del propio proyecto.

En julio de 1974, la gigantesca nave llegó al lugar donde se creía que descansaba el submarino. Con un enorme sistema hidráulico y una garra mecánica conocida como “Clementine” que descendía por un agujero en el casco llamado moon pool, la operación comenzó. Parte del barco fue efectivamente izada, pero el peso y las tensiones hicieron que dos tercios del K129 se rompieran y cayeran de nuevo al abismo, dejando solo una fracción de él a bordo. A pesar de la recuperación parcial, el logro técnico fue inmenso y siguió siendo secreto durante décadas.

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