California

El actor Tom Selleck, de 81 años, transformó su rancho de 25 hectáreas en una residencia de retiro para una estrella animal

El reconocido actor aloja a su caballo de cine en un histórico rancho californiano, donde disfruta la tranquilidad tras años de éxito

Editado por Francisco Pérez Osán
perez.francisco@diariouno.com.ar

Desde 1988, Tom Selleck vive en Hidden Valley, condado de Ventura, a una hora de Los Ángeles. El rancho tiene unas 63 acres, unas 25 hectáreas, y lo compró con la actriz británica Jillie Mack por unos 5 millones de dólares, cuando terminaba Magnum, P.I. El actor, que actualmente tiene 81 años, no buscaba una postal de celebridad. Quería criar a su familia lejos de las cámaras y, como dijo años después, recuperar el anonimato para reponer el alma.

Antes el predio fue de Dean Martin, que en 1969 se lo vendió al concesionario Fletcher Jones. La casa, de estilo colonial español y de los años 30, quedó ligada a esa California de ranchos, caballos y estrellas que preferían el polvo al flash.

Selleck la convirtió en un refugio de trabajo: paltos, caminos, maleza y la rutina de alguien que prefiere sudar afuera antes que ir al gimnasio.

El caballo de Quigley y la historia del predio

En 2009, en una entrevista con CBS para promover Jesse Stone: Thin Ice, Tom Selleck recorrió los terrenos que ya habitaba hacía más de dos décadas. Ahí vive Spike, el caballo que montó en Con todas las de la ley, de 1990.

Lo usó en otras dos películas y lo jubiló en la propiedad. No era un gesto de marketing. Pagó para traerlo desde Australia y lo siguió cuidando cuando la fama ya no pedía esa imagen.

Dijo que Alan Ladd pasaba mucho tiempo en el lugar y que Roy Rogers tenía una finca cerca. Frente a esos nombres, no se puso solemne. Lo resumió así: “Es bastante genial”.

Del Volkswagen al Emmy

Antes de Magnum, Tom Selleck creció en el Valle de San Fernando, hijo de un vendedor inmobiliario. Tras estudiar en la University of Southern California, iba a audiciones que no salían y volvía a casa en un Volkswagen usado.

El golpe llegó con el detective de Hawaii. Ganó el Emmy a mejor actor protagonista en 1984. Ese contrato le impidió ser Indiana Jones en Raiders of the Lost Ark. Spielberg y Lucas lo querían. CBS no lo soltó. Harrison Ford se quedó con el papel. Selleck se quedó con ocho temporadas y, según él, con lo mejor que le pasó.

Después vinieron las películas de Jesse Stone y más de una década como Frank Reagan en Blue Bloods. Sigue con Jillie Mack. El rancho no es un museo de Hollywood. Es el lugar donde el actor eligió, a propósito, volverse menos visible.

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