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Desde el ex Zoo de Mendoza

Ecoparque: trasladarán a las elefantas Pocha y Guillermina

Las dos elefantas ya cumplieron con la etapa de cuarentena en el Ecoparque para poder ser llevadas en contenedores hasta un santuario de Brasil

Por UNO

Pocha y Guillermina, las dos elefantes del Ecoparque de Mendoza que se trasladarán a fines de este mes en una primera etapa, concluyeron de manera exitosa el período de cuarentena y el organismo confirmó que comenzaron los operativos para iniciar el traslado a un santuario de Brasil.

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Los elefantes ya no sufrirán el stress del encierro al ser llevados a un santuario que les ofrece un medio natural para vivir.

Los elefantes ya no sufrirán el stress del encierro al ser llevados a un santuario que les ofrece un medio natural para vivir.

Las dos elefantas asiáticas (Elephas maximus) se preparan para ir a vivir al Santuario de Elefantes Brasil (SEB), situado en el estado central de Mato Grosso. Este destino, de gran reconocimiento internacional, cuenta con ambientes naturales adaptados para mejorar y garantizar la calidad de vida de los elefantes, además de un equipo humano y profesional altamente calificado y las infraestructuras necesarias.

La Dirección del Ecoparque confirmó que se inició el operativo de traslado de Pocha y Guillermina a ese lugar. Por ello, se trabaja continuamente en las últimas adaptaciones de los contenedores, que se preparan para ser abordados en los camiones que llegarían el próximo jueves a la provincia.

El proceso de derivación cuenta actualmente con toda la documentación y certificación de carácter nacional e internacional para hacer efectivo el traslado.

https://twitter.com/ambientemendoza/status/1430220920279470087

El secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial, Humberto Mingorance, declaró: “Hoy estamos dando un gran paso en el proceso de derivación de los animales hacia nuevos hogares que cumplan con los requisitos necesarios para que tengan una vida digna como se merecen. Hoy estamos haciendo los últimos ajustes en el acondicionamiento de los contenedores, ya que el próximo jueves llegarían los camiones para efectivizar el traslado de Pocha y Guillermina”.

Y agregó: “Es muy importante destacar que el Santuario se hace cargo de los gastos para trasladar a ambos ejemplares y nos ofrecen estos contenedores especiales y camiones que son de su propiedad, para concretar la logística de traslado. Todo este financiamiento fue conseguido por el Santuario bajo la modalidad de crowdfunding gracias a la colaboración de personas y asociaciones de todo el mundo que tienen un interés común: el bienestar de estos animales”.

Por tratarse de un traslado internacional, las gestiones administrativas involucran a ambas naciones latinoamericanas, por lo que ha sido indispensable contar con el compromiso y la predisposición de las autoridades estatales de ambos países.

“La directora, junto con el Concejo Consultivo y con el equipo de cuidadores y especialistas nacionales e internacionales, vienen trabajando con mucha dedicación y profesionalismo para preparar la partida de estos dos ejemplares que muy pronto vivirán en la naturaleza pura que ofrece el Santuario del vecino país. Luego concluiremos con el traslado de los dos ejemplares restantes que habitan actualmente en el paseo”, afirmó Mingorance.

“Pocha y Guillermina concluyeron de forma exitosa con el período de cuarentena, que además fue supervisado por el Senasa, dando cumplimiento con los protocolos sanitarios correspondientes”, comentó la directora del Ecoparque, Mariana Caram.

Los contenedores

Las cajas de traslado han sido diseñadas y construidas especialmente con características y materiales para el transporte de elefantes en cumplimiento con las reglamentaciones internacionales. Tiene un peso aproximado de 5 toneladas y sus medidas son 5 metros de largo, 2 metros de ancho y 3,20 metros de altura, lo que permitirá a Pocha y Guillermina viajar de manera cómoda y segura. Cuentan con una cámara para monitorear al elefante y evaluar su estado minuto a minuto.

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Posee bandas de soporte para sostener al animal en caso de que desee descansar durante el traslado.

Es de destacar el sólido apoyo técnico que a lo largo de estos cuatro años han prestado la Fundación Franz Weber (FFW) y el Santuario para hacer un seguimiento exhaustivo de la situación de los animales, tanto en lo que respecta a su bienestar integral como a su salud física, para prepararlos para su adaptación óptima al nuevo espacio.

La historia de cada uno

Pocha llegó en 1982. Venía de Londres y 13 años después de su llegada al ex Zoológico de Mendoza quedó embarazada, pero no tuvo un final feliz. Después de 22 meses de gestación nació su primera cría, pero falleció a las pocas horas del parto. Pasaron varios años hasta que la elefanta volvió a intentar la maternidad y se transformara en madre de Guillermina.

En 1984 arribó Tamy, un macho proveniente de un circo, cuyos responsables aprovecharon su paso por Santiago de Chile para entregar el animal ya que no podían dominar su mal carácter. El elefante fue dejado de Mendoza casi como un obsequio. Apenas llegó intentó conquistar a Pocha y como prueba de su hombría se escapó del Zoológico para llamar su atención.

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Le bastó una de las piruetas que realizaba en el circo para cruzar la alberca y llegar hasta el barrio La Favorita. Él era capaz de hacer una vertical en una mano acrobacia con la que logró escaparse. Fue necesaria la intervención del personal del circo que lo había entrenado para lograr que Tamy regresara al recinto en donde vivía con Pocha.

Luego de la hazaña, la elefanta tuvo que ser trasladada, es que el elefante se mostró muy predispuesto a la reproducción a tal punto que no la dejaba en paz. Así fue como en 1998 arribó Guillermina. Esta vez Pocha tuvo un embarazo y un parto normal. Hoy ambas disfrutan de un fuerte vínculo como madre e hija.

Kenya nació en 1981 y llegó de África a Mendoza por canje en 1985. El Zoo alemán Tierpark Hagenbeck fue su lugar de nacimiento. Desde su llegada la elefanta presentó problemas en uno de sus colmillos. Una herida crónica la mantiene en tratamiento de su herida para mantener su problema bajo control y con medicamentos.

Un trabajo a conciencia

Las condiciones de cautividad en las que han crecido y se han desarrollado los elefantes en el ex Zoológico de Mendoza distan ampliamente de los requerimientos mínimos que garantizarían una base de bienestar para ellos. La falta de espacio para Pocha y Guillermina, la falta de congéneres para Kenya y Tamy son devastadoras para estos seres. No tan solo se trata de una cuestión de dimensiones espaciales sino del clima impropio de Mendoza para las especies involucradas, que en invierno sufren las bajas temperaturas a pesar de los sistemas de calefacción que se han habilitado especialmente para ellos.

La bibliografía científica advierte firmemente sobre las vulnerabilidades en general que propicia el cautiverio en los elefantes, que padecen enfermedades físicas y psicológicas que no se observan en el ambiente salvaje. A pesar de recibir atención veterinaria, los elefantes en cautiverio sufren ampliamente la falta de libertad, movimiento, interacción con congéneres, lo que los hace más propensos a desarrollar obesidad, artritis, problemas en las patas y trastornos reproductivos y psicológicos. Además, pueden desarrollar una variedad de comportamientos anormales, como balanceo estereotípico.

Conociendo esta realidad, la Dirección del Ecoparque de Mendoza se ha ocupado en los últimos cuatro años de evaluar la mejor alternativa para ofrecerles a estos animales condiciones de vida óptimas en un nuevo destino y, al mismo tiempo, mejorar su calidad de vida en el predio todo lo posible hasta tanto se produzca su derivación.

En marzo de 2017, la FFW posibilitó la visita de Scott Blais al Ecoparque de Mendoza para diagramar las tareas in situ necesarias en el acondicionamiento de los animales para el traslado al Santuario. En diciembre de 2017, también FFW facilitó la llegada a Mendoza del veterinario y especialista en cuidado de elefantes asiáticos Dr. Rinku Gohain, junto a Katherine Blais, con el objeto de hacer una evaluación médica general, comportamental y de bienestar de los cuatro elefantes.

Por otro lado, se entrenó a Kenya para poder acceder a una herida crónica en su colmillo, y limpiar y tratarla sistemáticamente con medicamentos. Para ello, el Ecoparque Mendoza, y por recomendación del Santuario, contrató a los cuidadores de Bioparque La Plata especializados en condicionamiento operante con refuerzo positivo. Gabriel Gómez y Andrés Defeis, durante tres semanas de agosto de 2018, trabajaron con Kenya y capacitaron a los cuidadores del Ecoparque Mendoza para asistir en el procedimiento médico. El resultado fue completamente exitoso y, desde ese momento, Kenya recibe tratamiento para mantener su problema crónico en el colmillo bajo control.

En setiembre y octubre de 2018, el Ecoparque Mendoza solicitó los servicios de la especialista en el cuidado de elefantes del Zoológico de San Diego (EEUU) Karissa Reinbold. Ella trabajó en conjunto con los cuidadores locales de los elefantes durante seis semanas en el condicionamiento operante con refuerzo positivo de los elefantes. Durante esta visita, el Ecoparque convocó nuevamente al cuidador Gabriel Gómez para colaborar con la especialista, dada la complejidad de los trabajos a realizar. El objetivo fue preparar a los animales para que respondan a los requerimientos médicos y de manejo para el traslado al santuario.

Durante octubre y noviembre de 2019, la especialista Karissa Reinbold permaneció en Mendoza un mes y medio, conjuntamente con otra especialista estadounidense, René Green, para continuar los entrenamientos, esta vez focalizadas especialmente en Pocha y Guillermina. El objetivo fue contribuir en los entrenamientos finales para el inminente traslado a Brasil. Esta intervención también fue posible gracias al aporte de FFW para solventar los gastos de pasajes, honorarios y estadía de las entrenadoras en nuestra provincia.

Todo el trabajo descrito fue siempre acompañado por los cuidadores de los elefantes del Ecoparque Mendoza, quienes han mostrado una habilidad, un compromiso y un entusiasmo para conocer las nuevas técnicas que fue muy apreciado y agradecido por todos los especialistas. Así, al partir los especialistas, el trabajo con los elefantes continuaba en el predio liderado por sus cuidadores.

El Santuario de Brasil

SEB es una organización sin fines de lucro que ayuda a transformar las vidas y el futuro de los elefantes cautivos en América del Sur. Su origen se remonta a 2012, a partir de la alianza internacional entre Elephant Voices y Scott Blais, cofundador de The Elephant Sanctuary en Tennessee, EE. UU. Esta alianza dio lugar a Global Sanctuary for Elephants, que en 2013 sienta las bases de la Asociación SEB en suelo brasileño.

El Santuario obtuvo la habilitación de operación por parte del gobierno brasileño en 2018. Recientemente certificó estándares de excelencia por parte de The Global Federation of Animal Sanctuaries, convirtiéndose en la única institución latinoamericana con este prestigioso aval.

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Es una instalación diseñada para satisfacer las necesidades individuales y específicas de los elefantes que han permanecido cautivos, posibilitando una nueva vida en ambientes naturales y en convivencia con otros congéneres. También cuenta con:

  • un predio con cierre perimetral robusto y divisiones internas construidas adecuadamente para evitar que personas y animales no deseados entren y salgan de las zonas donde se encuentran los elefantes, garantizando la seguridad y la comodidad tanto de los elefantes como de las personas que están a su cargo;
  • un clima donde los elefantes pueden estar cómodos al aire libre durante todo el año, excepto en un evento de clima extremo, para lo cual hay sectores de resguardo;
  • áreas adecuadamente variadas que aseguran la salud de los elefantes, con estimulación física y mental durante un ciclo de 24 horas, de acuerdo con el ritmo natural indicado por la biología del elefante salvaje;
  • un hábitat suficiente que le permite al elefante obtener la mayor parte de su ingesta nutricional a través de la búsqueda natural de alimentos;
  • opciones de refugio para elefantes, desde eventos climáticos extremos hasta variaciones climáticas normales;
  • instalaciones para individuos y grupos de elefantes especialmente diseñadas que permiten la introducción segura de individuos a otros y también al grupo; la introducción segura de un grupo a otro, la provisión de tratamiento médico y el aislamiento de individuos y grupos con fines de cuarentena;
  • seguridad, protección, espacios cómodos, instalaciones y equipo para que los cuidadores alimenten, rieguen y proporcionen tratamiento y capacitación médica específica centrada en los elefantes que pueden ser necesarios para ayudar en su rehabilitación;
  • instalaciones seguras para el almacenamiento de suplementos de elefante y equipos de mantenimiento;
  • instalaciones seguras para el manejo de registros de animales y otras funciones administrativas asociadas con la operación del santuario;
  • acceso para vehículos pesados para propósitos específicos;
  • provisión adecuada para especialistas invitados que pudiesen satisfacer cualquier necesidad de los elefantes, evitando todos los conflictos potenciales entre el bienestar del elefante y la seguridad de las personas.

Posee recintos completamente naturales disponiendo de matorrales y áreas abiertas cubiertas de vegetación. Cada recinto tiene dimensiones muy amplias (entre 40 y 400 hectáreas cada uno). Allí se les proveen dietas excepcionales a los animales y tienen atención veterinaria de alta calidad durante toda su vida. En los recintos internos la temperatura está controlada en un valor constante todo el año y los animales tienen libre acceso a ellos.