Todo arrancó en mayo de 2016, hace casi 3 años. Diego Crescimbeni -o Poni, como le dicen todos- estaba sentado en la esquina de la que en ese momento era su casa en Olivos. Vivía en un PH y cada vez que llegaba del trabajo bajaba las revoluciones tomándose un recreo ahí. Un día vio a una señora que estaba como buscando algo. La siguió con la mirada y la vio moverse de una esquina a la otra sin saber muy bien a dónde iba. "Quiso frenar un 59 y el bondi no paró, así que me acerqué y le dije que la parada era en la esquina de mi casa. A eso me respondió "pero no hay ningún cartel ahí". Y entonces empecé a entrar en consciencia".
Poni caminó por las calles internas de Olivos siguiendo el camino de 20 paradas y se dio cuenta de que la mayoría no tenían cartel o estaban en muy mal estado, y decidió hacer algo al respecto. "Dibujé el 59 con el estilo del fileteado porteño que está relacionado con los bondis y filmé todo el proceso: cómo lo diseñaba, cómo lo mandaba a imprimir y cómo lo pegaba. Lo tiré en mi Facebook y ahí estalló", resume el diseñador gráfico. Así nació @palfondo, su proyecto para que nadie pierda tiempo buscando una parada de colectivo.
Su historia tuvo tanta repercusión que lo terminaron invitando a un evento con más de 200 colectiveros en una estación gigante de Sarandí. "Fue un gran día. Me quedé comiendo con los pibes y terminaron alzándome y coreando "diseñador solidario" todos. Me convertí en un influencer de colectivos". El proyecto creció y de 20 paradas que tenía como objetivo tunear pasó, al día de hoy, a un promedio de 2.000. "Se generaron como embajadores que me escriben por Instagram y me dicen "che, falta un cartel en tal y tal calle". Yo lo anoto y con mis tiempos las repongo, porque todo sale de mi bolsillo y de mi tiempo. Al principio estaba metido en una vorágine de hacer cada vez más, pero después lo fui regulando".
Para hacer los stickers dibujo cada número del 0 al 9 y pasó sus diseños a la compu. "Eso fue hace tres años; ahora cuando tengo que hacer una parada de una línea nueva cambio un número, pongo otro y les cambio los colores. La plancha con 60 números la hago en media hora". Su primera plancha la imprimió como autoadhesivos y en la primera lluvia se cayeron todos. Después consiguió vinilos autoadhesivos, que funcionan como un plástico resistente al agua. "Esa es la opción que mejor va, pero ahora estoy buscando algo más ecológico para no usar tanto plástico", cuenta.
Aunque tuvo varios acercamientos con distintas empresas de colectivos y el gobierno municipal, provincial y nacional, Poni dice que prefiere ayudar a la gente con sus recursos y ya.
Hasta el momento Poni pegó paradas de más de 200 líneas. "Empecé con el 59 de Olivos, seguí con otras líneas de la zona como el 168 y el 152 y después pasé a capital, zona oeste, zona sur; Mar del Plata, Rosario y Mendoza también. A cada lugar que iba me llevaba paradas, porque es un problema que está en todo el país y hasta es sudamericano".
De cada viaje se llevó una anécdota. En San Juan, por ejemplo, "un loco tuneó todo su bondi" con sus diseños. Además, por el proyecto conoció a muchos fileteadores que le enseñaron sobre ese arte y hasta terminó dando charlas TED. Ahora también trabaja como orador, hablando de creatividad en colegios y de emprendimientos con impacto social para una empresa de zapatillas recicladas.
Una vez un fileteador mendocino se contactó con él y cuando vio que estaba pegando paradas en su provincia lo quiso conocer. "Fui a su estudio pensando que era solo fileteador, hasta que me dijo "yo hago tatuajes también, te regalo uno"; la cosa es que ahora tengo un 59 pegado en la piel. Tenía media hora porque me iba a Buenos Aires, así que lo dibujó a mano alzada y quedó muy bien. Gasté un montón de plata y tiempo pero esto de las paradas me fue redituable en experiencias".
Como su trabajo y las nuevas oportunidades que le surgieron a partir de @palfondo le demandaban mucho tiempo, en un momento pensó en dejar el proyecto del todo, pero al final decidió seguir de una manera más dosificada. "Una vez por mes hago una plancha de 60 y como ando mucho en bici los fines de semana me las llevo y hago un recorrido. La gente me sigue mandando que faltan en tal o cual lugar, así que lo hago un pasatiempo".
Poni dice que una de las cosas que mejor le hacen es recibir mensajes de personas que estaban buscando una parada y la encontraron gracias a él, "Yo soy consciente de que no salvé el hambre mundial, pero ahorrarle 3', 5', 10' o 15' a una persona, con todo lo que vale el tiempo, para mí ya es mucho. Hasta mi vieja el otro día salió de una clínica en Saavedra, estaba buscando la parada 67 y me mandó una foto diciéndome "che gracias", es muy loco".
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Como esta iniciativa, Diego también encaró otras movidas movido por sus impulsos. "Soy fanático de Racing y tengo un amigo que me dijo que si llegábamos a salir campeones se tatuaba algún diseño de Lisandro López, el capitán y emblema del equipo". Le pidió algo relacionado al "Licha"; no la cara, pero sí algo que tuviese que ver con el 15, el numero que él usa. A esa idea, Poni le sumó un detalle sobre cómo el jugador festeja los goles -"llevándose un dedo a la cabeza, como si estuviera pensando"-. Su amigo le contó a @RacingManiacos de su plan y desde el programa propusieron que para el último partido todos fueran a la cancha con ese diseño impreso en una hoja A4 para levantarla en el minuto 15 y así honrar al jugador.
"Me llegaron 200 tatuajes con ese diseño y hubo gente que hizo y vendió desde remeras hasta gorras, tortas y huevos de Pascua. Además, el día del último partido fui a la cancha. Llegó el minuto 15, vi que miles de personas levantaban el papelito con mi dibujo y mi mención y me puse a llorar; fue la emoción".




