Dentro de la comunidad de los Therians en Argentina, hay un fenómeno que está ganando terreno, más allá de las máscaras, el salto y el movimiento de los quadrobics. Se trata de la dieta de conexión que, si bien no es un regimen médico, es una tendencia emergente en la que los jóvenes intentan emular la esencia de su theriotipo (el animal con el que se identifican) a través de la alimentación.
¿Qué es la "dieta de conexión" de los Therians?
Para los miembros de la comunidad Therian, sentirse un lobo, un zorro o un felino va más allá de lo espiritual: buscan trasladar esa identidad a lo que ponen en sus platos, que en muchas ocasiones son comederos para perros.
En foros de Discord y grupos de WhatsApp que ya tienen réplicas en Mendoza, se debate qué tipo de alimentos ayudan a "conectar" mejor con su lado salvaje. Si bien no buscan ser animales literales, quieren sentirse más livianos y con la energía que asocian a su theriotipo.
Pero lo sorprendente es que esto ha derivado en una dieta alta en proteínas, con una fuerte preferencia por carnes magras (muchas veces cruda), frutos secos, semillas y el abandono de los ultraprocesados que consideran "ajenos a la naturaleza".
¿Cuál es el riesgo detrás de esta moda alimentaria?
La tendencia, aunque parece inofensiva, ha encendido las luces rojas en los consultorios de nutrición de la provincia. La doctora Mariana Giménez, especialista en nutrición adolescente, advierte sobre los peligros de estas "dietas de identidad": "El problema surge cuando el adolescente, en su búsqueda de pertenencia, restringe grupos alimenticios esenciales, como carbohidratos complejos o lácteos, para emular un estilo de vida que, en realidad, no es biológicamente suyo".
Lo curioso es que, detrás de esta dieta, no solo hay una cuestión identitaria, sino también un profundo hartazgo de la comida rápida. Muchos Therians aseguran que, al cambiar el "fast food" por una nutrición más centrada en alimentos frescos, han mejorado su rendimiento físico para los saltos y el entrenamiento en parques.





