Los relojes inteligentes y pulseras de actividad física se han popularizado en los últimos años. Sin embargo, en diciembre de 2024 investigadores de University of Notre Dame publicaron un estudio que arrojó resultados inquietantes. Al parecer, este tipo de accesorios contienen concentraciones muy altas de una sustancia química que resulta perjudicial para la salud.
La investigación fue publicada en Environmental Science & Technology Letters, una revista científica de American Chemical Society. Para este estudio, los investigadores probaron 22 correas de reloj que se venden en Estados Unidos, de diferentes marcas y una variedad de rangos de precios. Muchos de los accesorios estaban fabricados con fluoroelastómeros, cauchos sintéticos diseñados para repeler el sudor, los aceites de la piel y el agua.
Los resultados alarmantes del estudio
Luego de analizar las correas de los relojes, los investigadores se dieron cuenta que contenían niveles elevados de un tipo de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidos comúnmente como PFAS, pero en particular de uno llamado ácido perfluorohexanoico (PFHxA). De hecho, encontraron niveles más elevados de esta sustancia en los relojes de mayor precio, o las que costaban más de USD$15.
Estos compuestos se conocen como "químicos eternos" y se han relacionado a diferentes problemas de salud, incluyendo mayor riesgo a ciertos tipos de cáncer. Estas sustancias químicas permanentes no se descomponen fácilmente en el medio ambiente, persisten en el suelo e incluso en el agua subterránea.
Graham Peaslee, coautor de la investigación y profesor del Departamento de Física y Astronomía explicó: “lo más notable que encontramos en este estudio fueron las concentraciones muy altas de un solo PFAS: hubo algunas muestras con más de 1000 partes por mil millones de PFHxA, que es mucho más alto que la mayoría de los PFAS que hemos visto en productos de consumo”.
Este tipo de químicos han sido detectados en utensilios de cocina antiadherentes, envases de comida rápida, cosméticos, shampoos, telas resistentes a las manchas, pinturas y otros productos. Sin embargo, la investigación que hicieron los estudiosos de Notre Dame fue la primera en encontrar PFAS en relojes inteligentes y pulseras de actividad física.






