La Universidad de Harvard analizó recientemente los hábitos de descanso durante el día en personas de edad avanzada. El estudio realizado por investigadores del Mass General Brigham indica que dormir demasiado tiempo antes de la noche podría ser una señal de alerta. Los expertos observaron que la siesta excesiva tiene una relación directa con mayores tasas de mortalidad en este grupo poblacional.
Los científicos utilizaron datos del Centro de Enfermedades de Alzheimer de Rush para obtener resultados precisos. Los participantes del proyecto usaron monitores de muñeca que registraron la duración y frecuencia de sus descansos durante diez días.
La ciencia aplicada en esta investigación permitió recolectar información objetiva sin depender únicamente de los relatos personales de los sujetos analizados.
Riesgos según Harvard
El informe de Harvard aclara que las siestas breves, menores a una hora diaria, no representan un peligro evidente. Sin embargo, cada hora adicional de sueño durante el día aumenta el riesgo de mortalidad en un trece por ciento. La frecuencia también influye de manera negativa, ya que cada descanso extra sumó un siete por ciento de riesgo en el grupo observado.
La siesta prolongada funciona como un espejo de condiciones de salud subyacentes que todavía no muestran síntomas claros. Los autores del estudio explican que el cansancio extremo durante el día surge a menudo por enfermedades que agotan el organismo. Por este motivo, los investigadores sugieren prestar atención a estos cambios en las rutinas de sueño de los mayores.
El peligro de la siesta
Un hallazgo relevante para la ciencia actual reside en el horario del descanso. Aquellas personas que dormían durante la mañana mostraron un riesgo de mortalidad un treinta por ciento superior frente a quienes descansaban por la tarde. El equipo de Harvard sostiene que un cuerpo sano debería sentirse renovado tras el sueño nocturno y no necesitar dormir apenas comienza el día.
El estudio también menciona factores sociales como la soledad o el aburrimiento, que empujan a los jubilados a dormir por falta de actividad. Estos factores contribuyen a un estilo de vida menos saludable. No obstante, los especialistas aclaran que una siesta ocasional de veinte minutos antes de las tres de la tarde sigue siendo una práctica aceptable para la mayoría.




