Una sequía histórica azota al departamento de Lavalle, dejando a las comunidades en una situación extremadamente crítica, según explicó Miguel Aníbal Mattuz, presidente de la comunidad huarpe José Ramón Guaquinchay de El Forzudo, cerca del límite con San Luis.
Las últimas lluvias (en realidad, lloviznas) no contribuyeron a modificar el panorama y, por el contrario, resultaron insignificantes para las pasturas. "Solo ayudaron a lavar las plantas", señaló.
"Los puesteros están al borde del colapso y, en consecuencia, por la caída de la producción. Los animales están muriendo poco a poco", enfatizó Mattuz, mientras mostró imágenes y videos impactantes de la mortandad de cabras y vacas en pleno desierto.
Mattuz recordó que, hace 30 años, cuando el río Mendoza tenía un caudal regular, la región contaba con numerosas lagunas. No obstante, actualmente, la zona es árida y se encuentra “devastada”.
Aunque existen algunos proyectos para paliar la crisis, Mattuz advirtió que todo depende de la voluntad política y de la inversión por parte del gobierno provincial. "De no ser así, estas comunidades desaparecerán. Sin agua, no se puede vivir, y mucho menos producir", advirtió.
Según indicó el referente, los puesteros están perdiendo entre el 40 y 50 por ciento de su producción, y, aunque la sequía se viene sintiendo desde 2023, este año es el más grave.
"Es algo nunca visto. Por eso estamos pidiendo que se actúe de inmediato", insistió, para agregar que una de las propuestas más inmediatas sería que el Departamento General de Irrigación libere algo de agua del río Mendoza, que desemboca en el río San Juan, lo que podría reactivar los humedales.
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"Ese pequeño aporte cambiaría el microclima, y la zona dejaría de generar los vientos secos. Es una solución mínima, pero efectiva a corto plazo, aunque, por supuesto, las verdaderas soluciones deben ser estructurales", agregó.
La situación en la región de la antigua laguna de Guanacache, ubicada en el corazón del desierto cuyano y fronteriza entre San Juan, Mendoza y San Luis, es particularmente crítica. "Es desesperante. Cada paso que das, ves animales muertos o moribundos. Es desgarrador", graficó.
Hasta el momento, la única ayuda recibida fue de parte del municipio de Lavalle, que proporcionó un camión cisterna y combustible. "Pero esto es solo un paliativo. Necesitamos inversiones desde la provincia", afirmó, para poner como ejemplo uno de los proyectos en marcha: el acueducto de los huarpes. "Para que esto funcione necesitamos plantas potabilizadoras", subrayó.
"La situación es dramática. Los puesteros trabajan todo el año para sostener su producción, pero en este contexto será muy difícil recuperar a los animales, muchas de las madres —vacas, cabras y yeguas— ya han muerto", dijo.
Los que se van por la sequía
Expresó que, ante este panorama, algunos habitantes decidieron abandonar la zona, y otros seguirán ese camino si no se revierte la situación.
Mattuz hizo un llamado urgente al gobierno provincial para que atienda los reclamos de El Forzudo, ubicado a 200 kilómetros de la capital mendocina, y a todo el departamento de Lavalle, donde muchas familias, incluidos menores, carecen de acceso a lo más elemental para sobrevivir. "No se puede subsistir de esta manera", lamentó.
Como parte de las soluciones a largo plazo, propuso que el gobierno destine parte de los fondos que no se invirtieron en la obra de Portezuelo del Viento. "Planteamos la posibilidad de instalar plantas de mejoramiento del agua en cada estación de bombeo, ya que actualmente el agua tiene altos niveles de arsénico. Purificarla no supondría grandes costos y sería una solución concreta", opinó.







