En el corazón de una de las ciudades más vibrantes de Europa, una embarcación no transporta turistas ni mercancías, sino maullidos y ronroneos. Se trata de De Poezenboot, mundialmente conocido como el "Barco de los Gatos", que es tendencia y vale nombrarlo cada cuanto desde hace años.
El único santuario de mascotas flotante que desafía las normas convencionales de refugios urbanos está en los icónicos canales de Ámsterdam, y desafía a propios y extraños.
La historia de este fascinante refugio en Europa
Todo comenzó en 1966, cuando Henriette van Weelde, una vecina con un amor incondicional por cada mascota desamparada, se quedó sin espacio en su casa para albergar a los felinos que rescataba. La solución fue tan creativa como audaz: adquirió una barcaza vieja y la transformó en un hogar.
Lo que empezó como una iniciativa privada hoy es una fundación consolidada que atrae a visitantes de todo el mundo. Sin embargo, el "Barco de los Gatos" no es una atracción turística convencional; es un centro de adopción con reglas estrictas.
Este refugio flotante es parte de un fenómeno mayor que estamos viendo en esta región de Europa. Al igual que sucede en Tiflis con sus perros "sagrados" protegidos por el Estado, en Ámsterdam la ciudad ha entendido que los animales sin hogar no son un problema, sino una responsabilidad.
El éxito del "Barco de los gatos"
El éxito del Poezenboot radica en la visibilidad. Al estar en un punto estratégico de la ciudad, el abandono deja de ser un problema oculto en la periferia para estar presente en el día a día de los ciudadanos. Algunas de las características más importantes son las siguientes:
- Capacidad controlada: el barco alberga un máximo de 50 gatos para evitar el estrés.
- Adopción responsable: los interesados deben pasar entrevistas y un periodo de reflexión de 24 horas antes de llevarse a una mascota a casa.
- Sustentabilidad: el santuario se mantiene íntegramente gracias a donaciones y al trabajo de voluntarios.






