Arte y naturaleza

Curiosa muestra de "malas hierbas" de la artista Paula Dreidemie en el Museo de Arte Moderno

Son plantas arvenses (conocidas como malezas) que la artista recolectó en su barrio para difundir las bondades de esta flora nativa maltratada por el ser humano

Desde su infancia tiene una relación especial, de amor y respeto, hacia la naturaleza. Trepar árboles para abrazar sus copas era, quizás, su juego preferido; luego lo sería pintar flores o dibujar el contorno de las hojas y sus tallos sobre un lienzo. Se dedicó al mundo del arte visual, recorrió caminos sinuosos de expresión artística con mayor o menor éxito; sin pensar que llegaría el momento de total gratificación personal al lograr unir ambas pasiones.

La artista mendocina Paula Dreidemie acaba de inaugurar una original muestra donde las plantas son protagonistas. Y no cualquier planta, sino las especies de la flora arvense, las injustamente conocidas como “malas hierbas” o “malezas”. La práctica artística se fusiona aquí con la indagación científica para divulgar, sensibilizar y revalorizar esta vegetación que nace espontáneamente en nuestro entorno y que tantas bondades aporta al ecosistema pese al maltrato, desinterés o hasta los intentos de exterminio que en ellas aplica la mano del ser humano.

“Herbaria” puede visitarse hasta principios de diciembre, de martes a viernes de 12 a 19; sábados, domingos y feriados de 16 a 20, en el Anexo del MMAMM (Museo Municipal de Arte Moderno Mendoza), ubicado en el Parque Central de Ciudad. La entrada es libre y gratuita.

►TE PUEDE INTERESAR: Plantas: llega la primavera y estos son los cuidados a tener en cuenta

La muestra es una instancia más dentro del proyecto de investigación artística Herbaria sobre el que Dreidemie viene trabajando hace unos tres años. Empezó a diseñar su propio herbario desde el desconocimiento absoluto hacia este tipo de plantas mal llamadas “hierbas malas”, que forman parte de la flora arvense de Mendoza. Aunque la artista venía inspirándose en la temática vegetal desde sus inicios, casi.

“Mi relación con la naturaleza surge hace mucho tiempo, pero siempre desde la representación de ese otro ser vivo para mis obras de arte. Esta es la primera vez en la que estoy trabajando con la naturaleza misma”, confirma Paula, quien a sus 47 años ha expuesto en nuestra provincia, en Buenos Aires y en Chile; ha formado parte de salones nacionales, y varias de sus obras integran colecciones privadas en nuestro país, Uruguay, Perú, Brasil, Costa Rica, Estados Unidos, Francia, Noruega y Alemania.

Paula Dreidemie obra1.jpeg

"Herbaria" es la original muestra de Dreidemie que se puede visitar en el Anexo del MMAMM, sala de arte ubicada en el Parque Central.

En este caso, la naturaleza está disecada “por una cuestión de conservación y para poder estudiarla”, advierte Paula y cuenta cómo se dio en ella esta fusión del arte con la botánica.

La confección de su herbario comenzó en el hogar, como un juego compartido con el más pequeño de sus dos hijos. “Recordé mis años de escuela primaria y con mi hijo menor nos pusimos a reconocer las plantas que teníamos en nuestro jardín, en nuestro patio, que era lo único que podíamos transitar ya que estábamos en pandemia”, relata, y continúa: “Después pudimos salir al exterior y entonces recolectábamos plantas de nuestro barrio, de las calles, de nuestro entorno inmediato. Nos dimos cuenta de la cantidad de especies que juntábamos, mi hijo se cansó del juego y seguí sola”.

El encierro por pandemia fue un gran disparador

La artista se reconoce un poco obsesiva, pero más que eso se la percibe con mucha curiosidad por terrenos hasta ahora desconocidos en ella. Mamá de dos varones, uno de 13 y otro de 11 años, Dreidemie revela que el confinamiento por Covid-19 despertó este proceso de investigación irrefrenable que la llevó hasta por momentos a querer ser bióloga. “Pero necesitaría otra vida”, asume entre risas.

“La búsqueda de estas plantas adversas se acentuó en pandemia y empecé a leer algunas líneas botánicas más de avanzada, donde hacen una revalorización de esta flora que crece de manera espontánea alrededor nuestro y que no sólo no es tenida en cuenta por los seres humanos sino que además es matada”, explica al tiempo que se emociona. Así fue como indagó en esas hierbas que habitan su territorio, que conviven con ella en ese espacio donde circula diariamente, que las ve crecer en las hendiduras, en el cemento, en acequias, canteros o baldíos.

De ahí que en la exposición nos encontraremos sobre el piso de la sala de arte con una cartografía de su propio barrio en San Francisco del Monte, Guaymallén, marcado por líneas individuales y dobles según las veces que ella transita esas zonas con plantas -pocas o muchas, según la calle-, mientras desde el techo de la sala cuelgan dibujos, bolsas de plástico y tela y anotaciones sobre las hierbas de su hábitat.

En puntos estratégicos del recorrido “florecen” a través de sus siluetas las especies más populares del barrio -y de nuestra tierra mendocina- como la flor de sapo, el arbusto palán palán, la enredadera correhuela, el amaranto -cuyo nombre científico es “bledo” que precisamente hace referencia al dicho popular “me importa un bledo” y así la artista quiso reflejar cómo en nuestro lenguaje también tenemos incorporado el concepto de “insignificancia” para este tipo de vegetales-.

Paula Dreidemie obra6.jpeg
El montaje se da sobre el piso de la sala de arte con el propósito de que el público ancle la mirada en sus propios pies para empezar a descubrir su entorno natural.

El montaje se da sobre el piso de la sala de arte con el propósito de que el público ancle la mirada en sus propios pies para empezar a descubrir su entorno natural.

La pandemia fue para Paula Dreidemie “un momento muy doloroso pero también muy rico como aprendizaje en muchos sentidos; la humanidad se detuvo por un bichito tan diminuto, eso te provoca inevitablemente sentirte parte de un todo y a mí me movilizó a buscar nuevos modos de crecer y de relacionarme no sólo conmigo misma sino con mi entorno más cercano, con las personas y también con otras especies de seres vivos”.

“La pandemia -reflexiona- vino a proponernos nuevos modos de vincularnos para crecer más sanamente como humanidad”.

Una invitación a cambiar nuestro vínculo con la naturaleza

Más allá de esta experiencia personal, la artista aclara que la idea del montaje no se pretende autorreferencial sino que “invito a quien recorra la muestra a pararse en su propio territorio y mire a su alrededor para descubrir las otras vidas que comparte vida con ellos mismos”. De este modo, la interpelación es inevitable e instantánea.

Paula se unió a la curadora Mariel Matoz, quien la acompañó en el proceso de investigación, le ayudó a ordenar estas búsquedas y sobre todo a interpelarse no sólo desde la cuestión existencial sino acerca de cómo diferenciar su propio herbario de uno científico.

Porque en esta muestra doy cuenta de que es un registro afectivo, de mi entorno, de las vidas que comparto con otras vidas que son tan vidas como la mía Porque en esta muestra doy cuenta de que es un registro afectivo, de mi entorno, de las vidas que comparto con otras vidas que son tan vidas como la mía

Es que para ella su vida no vale más que las de estas plantas. Y eso que tanto la inspira para su arte, la emociona y moviliza a transmitirlo a quien se pare frente a su obra como un modo de “concientizar acerca de esta naturaleza autóctona y empezar a ponerla en valor, a darle el lugar que se merece”.

Paula Dreidemie obra5.jpeg
A través de un video, la artista muestra el proceso de herborización que realizó con cada una de las 150 plantas que recolectó en el patio de su casa y en su barrio.

A través de un video, la artista muestra el proceso de herborización que realizó con cada una de las 150 plantas que recolectó en el patio de su casa y en su barrio.

►TE PUEDE INTERESAR: ¿Cuáles son las mejores hierbas para ponerle al mate?

Así entonces, llegó el momento de la búsqueda de las materialidades para su práctica artística. Y allí se tradujo mucho de esa deconstrucción que ella misma hizo en el proceso de recolección e investigación de cada planta. “Por eso no hay obras colgadas en las paredes, no hay pinturas sobre lienzo, el montaje es en el piso porque la invitación es a que anclemos la mirada en nuestros pies, en el suelo que nos sostiene y poder de este modo empezar a descubrirnos como parte de un todo”, explica quien utilizó lápiz color, acuarela y grafito para sumar a la exploración de los lenguajes de la ilustración botánica, la instalación artística y el collage.

Investigó un total de 150 plantas arvenses

Las protagonistas de esta exposición, por supuesto, son las plantas; con un video que muestra el proceso de conservación de cada especie y un par de paneles sobre el piso que exhiben los elementos para disecar las 150 arvenses que recabó en su investigación. No fue fácil para Paula seleccionar un puñado de 10 de aquellas hierbas para esta muestra.

Las 10 plantas que elegí son nativas y lo hice justamente para promover la flora autóctona de nuestro lugar, cada una tiene su descripción”, señala la artista y lo remarca ya que “no todas las plantas que crecen de forma espontánea son nativas, hay muchas que son cosmopolitas”. Así es como se puede observar un pasto que sirve como forraje para animales, que se siembra en suelos desgastados para recuperarlos, o una especie nativa poco común de ubicar en nuestro entorno al no haber tenido casi contacto con el ser humano.

Paula Dreidemie obra2.jpeg
Lápiz color, grafito y acuarela utilizó Paula Dreidemie para esta exposición.

Lápiz color, grafito y acuarela utilizó Paula Dreidemie para esta exposición.

La selección que realizó -y tanto le costó- del más de centenar que tenía, tuvo también el propósito de que todas tuvieran propiedades como alimento para otras especies o para la especie humana, o simplemente como plantas ornamentales “que podemos tener en nuestro jardín y así darnos cuenta de que nos regalan belleza, perfume y tantas otras bondades para nuestras vidas cotidianas”.

Obras para exhibir en un lugar en contacto con su entorno vegetal

Cuando Paula Dreidemie se presentó a la convocatoria que realizó el área de Cultura de la Municipalidad de Mendoza, quería montar su propuesta en el Anexo de MMAMM, ya que es uno de los pocos salones culturales públicos vidriados e inmersos en un espacio verde, en este caso el Parque Central. “Esta sala está completamente abierta a la comunidad, en el corazón de un parque que es habitado por muchísima gente a diario, tiene mucha afluencia de público que no viene exclusivamente del ámbito de las artes visuales, es un público no endogámico y a eso apuntaba yo con mi propuesta”, comenta con satisfacción por haber logrado su objetivo.

Además, una de sus premisas que se planteó la artista era “señalar en el entorno de la sala de exhibición las plantas arvenses, que haya una conexión directa entre el espacio artístico y su contexto”. Y para ello desea “que la gente pueda salir de aquí, mirar su entorno y reconocer cada una de estas plantas, y también descubrir tantas otras que respiran nuestro mismo aire”.

Paula Dreidemie.jpeg
Obras de Paula Dreidemie integran colecciones privadas de nuestro país, Uruguay, Perú, Brasil, Costa Rica, Estados Unidos, Francia, Noruega y Alemania.

Obras de Paula Dreidemie integran colecciones privadas de nuestro país, Uruguay, Perú, Brasil, Costa Rica, Estados Unidos, Francia, Noruega y Alemania.

Dreidemie sostiene que “durante siglos, todos estos vegetales arvenses han sido discriminados y pisoteados -literal con las plantas rastreras-, y en este proceso de investigación fui descubriendo que esas costumbres tan arraigadas en las personas provienen de una mirada productivista, extractivista de nuestro suelo… capitalista, básicamente; porque quien quiere soja en sus surcos, no quiere que haya ningún yuyo”, sentencia.

En este sentido, la artista plástica es categórica al asegurar que “ninguna de ellas es una mala hierba, al contrario, tienen un montón de propiedades sobre todo medicinales y todas tienen algo en lo que son imprescindibles; la gran mayoría cumplen roles fundamentales para nuestro ecosistema”. Y ejemplifica: “La flor de sapo, como la llamamos, es una de las únicas plantas que florece de noche, que abre su flor en la noche y aloja insectos nocturnos permitiendo la polinización nocturna”.

El Herbario MERL provincial, todo un descubrimiento

Este trabajo “cuasi científico” de la artista la llevó también a conocer el herbario provincial donde habita una de las mejores colecciones de los especímenes de plantas del oeste de Argentina. El Herbario MERL (acrónimo de Mendoza Ruiz Leal) se halla en el subsuelo del Iadiza (Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Áridas del Conicet), ubicado en el Parque General San Martín. Posee más de 60.000 pliegos registrados de casi dos mil especies de arvenses, todo guardado y conservado en armarios metálicos herméticamente cerrados que están montados en un sistema de carros que se desplazan sobre rieles sujetos al piso.

“Cuando entré allí, no sabía que existía este lugar; es un espacio muy grande con pasillos chiquitos donde están los armarios con más de 900 mil ejemplares que han sido estudiados. Empecé a ir una vez por semana para hacer la identificación de mis plantas, y cada vez que voy siento que ingreso en un metaverso. Es increíble el trabajo de esta gente del herbario”, destaca Paula Dreidemie acerca de la labor del herbario mendocino que está abierto al público de lunes a viernes, de 9 a 15, y es visitado también por alumnos de escuelas.

Aquí, se introduce en la charla con Dreidemie la clave de la educación para el cambio cultural que ella se pretende aportar al tratamiento y revalorización de las plantas arvenses. Y por eso sugiere: “No solo sería genial que los viveros ofrezcan estas especies nativas, que contribuyen al cuidado del agua ya que saben cómo vivir en nuestro hábitat secano y árido; sino también que los municipios utilicen este tipo de hierbas para las plazas, canteros públicos o espacios verdes que generen; y sobre todo que las escuelas empiecen a hablar más de la flora arvense, de todo lo que aportan a nuestro ecosistema”.

Cómo crear tu propio herbario en casa

El proceso de estudio que realizó en estas plantas para conocer sus orígenes y denominaciones científicas, lo detalla Paula, es el siguiente: “Abrir la hoja de mi planta herborizada, extraer una porción, hidratarla y empezar a analizarla en el microscopio, con la lupa, y así entender su tejido, identificar cada una mediante los libros, con claves dicotómicas, y descubrir su nombre científico”.

Mi finalidad primera es divulgar, creo que ese ha sido un déficit grande en mi carrera”, se sincera la artista y suelta: “Siento una necesidad imperiosa de que se conozca a estas plantas y poder sensibilizar, generar algún cambio de conciencia, aportar mi granito”.

Tanto se metió en este ámbito biológico que hasta tomó cursos con gente del Conicet para aprender sobre el mundo de la botánica. De hecho, en la inauguración de su muestra asistieron varios científicos del Conicet que mucho aportaron al proceso artístico de Paula Dreidemie. “Para ellos y para mí fue importante empezar a generar esta ciencia ciudadana, como la llaman ellos, en una intención de complementarnos, integrar la ciencia al arte con el fin de difundir y promover todo lo que la ciencia aporta a nuestras vidas cotidianas”, afirma.

En este caso en particular, se trata de “poner en valor las plantas autóctonas de nuestra tierra, para empezar a desterrar esa construcción social y cultural de querer habitar la pradera inglesa en una zona árida como la mendocina”, considera la artista.

Paula Dreidemie obra7.jpeg
Dibujos de plantas arvenses cuelgan del techo de la sala. Abajo se ubica el

Dibujos de plantas arvenses cuelgan del techo de la sala. Abajo se ubica el "mapa" del barrio de la artista.

Paula creó su propio herbario, construyendo una prensa con diarios de papel apilando las plantas allí, hoja por hoja, con el peso de maderas, libros y pesas, elementos que se exhiben también en la muestra del Anexo del MMAMM. “Se van cambiando las plantas de hojas, y cambiando los diarios para evitar que se humedezcan y se generen hongos; dependiendo cada planta, en unas tres semanas o cuatro ya está seca para montarla sobre el papel, reutilicé papel blanco usado”, describe su sistema de trabajo botánico que, como cualquier iniciación científica, se dio a prueba y error.

El video instalado en la sala de arte resume ese proceso de herborización con las hojas de diarios en un intento por dejar “un registro emocional con las noticias del momento”. Y hoy, en un contexto de crisis hídrica y calentamiento global, parece que nuestra vegetación arvense también nos pide a gritos dedicarle atención.

►TE PUEDE INTERESAR: Plantas: cuándo podarlas para que crezcan bien fuertes en septiembre