Escuela centenaria

Cumplió 100 años la escuela Juan Bautista Silva de Barrancas

Por UNO

Cumplir 100 años es mucho más que soplar un centenar de velitas. Significa haber vivido muchas cosas; buenas y malas. Y además evidencia el haber podido pelearle mano a mano a los avatares que un país errático como el nuestro plantea cíclicamente. La escuela Juan Bautista Silva, de Barrancas, Maipú, festejó el pasado viernes su centenario de escuela gaucha, comprometida, nacida para ayudar a crecer a los peones rurales y sus hijos. Contra viento y marea.

 Embed      

En 1919 el visionario bodeguero Pascual Toso donó los terrenos -una hectárea- para que sus empleados y familias pudieran recibir educación, demostrando que su visión, iba más allá de los negocios o los asuntos vitivinícolas. Primero fue un humilde casa de adobe y techo de caña, y recién en 1978 tuvo sus "ropas de lujo", al construirse su moderno edificio que hoy se puede apreciar. Trabajo en conjunto entre ciudadanos y Estado permitieron la alfabetización de un lugar alejado de los centros urbanos.

 Embed      

Hace pocos años sus alumnos tuvieron no pocos problemas ya que a inicios del ciclo lectivo 2015 se quedaron sin el servicio -único- de transporte, que brindaba el municipio maipucino, y que les hizo perder no pocos días de clases. Pero la escuela, que tiene vista al río Mendoza y cobijo entre las viñas de la finca Toso, siguió adelante con su impronta de educar.

La directora de la escuela 1-193 Juan B. Silva, Norma Garritano, dijo durante los festejos del centenario que “nuestra institución es de jornada extendida, cuenta con 40 alumnos en plurisalas, de Nivel Inicial, se encuentra abierta a toda la comunidad compuesta, en general, por gente obrera de fincas aledañas, y en la cual se trabaja con énfasis el fortalecimiento de la familia con el establecimiento, la parte artística y la cuestión deportiva con el objetivo de vigorizar el contacto social y compartir diferentes momentos”.

El Director General de Escuelas, Jaime Correas, expresó en el acto: “Estamos muy contentos por poder estar en esta celebración, sorprendidos por el tamaño y la calidad del edificio de la escuela y deseosos en que podamos llenar esta institución con una gran cantidad de niños porque la matrícula es baja para las comodidades y el plantel con el cual cuenta el establecimiento”, reflexionando sobre la baja matrícula, producto, seguramente de la migración del trabajador rural hacia los centros urbanos.

Temas relacionados: