Pandemia

Cuarentena en un hotel: "No nos va a matar el virus sino una gastroenteritis"

Las historias sobre cómo se vive el confinamiento obligatorio en diferentes hoteles de Mendoza cada día suma un nuevo capítulo. Muchos son los relatos que se han dado a conocer e incluyen toda clase de experiencias, buenas y malas.

Te puede interesar: Mendoza se encamina a autorizar las reuniones familiares

Este es el relato de Carmen y Luis que están alojados en el hotel Aconcagua desde el 8 de mayo, fecha en la que regresaron desde Cancún lugar al que partieron para conocer a su nieto.

"No somos chetos, como se dice. Para nosotros era un hecho impostergable, no podíamos dejar a nuestro hijo y nuestra nuera solos en un momento así. Ellos, prácticamente no tienen a nadie allá y teníamos que estar con ellos", se justifica Carmen luego del hostigamiento que sufrieron muchos de los argentinos que quedaron varados en otros países.

 Embed      

El vuelo de retorno y el traslado a la provincia estuvieron lejos de ser confortables, pero esta pareja asegura que comprende las situaciones de emergencia sanitaria en las que se encuentra practicamente todo el mundo en medio de la pandemia por coronavirus. Sin embargo, el mayor problema lo tuvieron cuando se les indicó que debían hacer la cuarentena en un alojamiento dispuesto por el Gobierno.

Es que los integrantes de este matrimonio, que ya superó los 60 años, viven solos en una vivienda de Godoy Cruz por lo que el aislamiento no hubiese implicado ningún tipo de problema. Sin embargo, decidieron acatar las ordenes oficiales y esperan poder volver a su hogar la próxima semana.

Pero durante estos días de confinamiento, si bien no sufren síntomas de COVID-19, su estado en general tampoco se encuentra óptimo ya que, según indicaron, la comida que se les ofrece en varias oportunidades no ha estado en buenas condiciones. "Sabemos que no estamos infectados, no nos va a matar un virus sino una gastroenteritis", señala la mujer.

 Embed      

No se trata de una exageración, varios de los huéspedes del hotel afirmaron haber sufrido de diarreas luego de comer las viandas que se les suministran. Además, en incontables ocasiones, las bandejas quedan prácticamente sin tocar. Esto hizo que el matrimonio le solicitara a sus conocidos que les proveyeran viandas para poder alimentarse.

"No nos estamos quejando por quejar. La comida viene nadando en aceite, fría, la carne en mal estado, el arroz es un puré", suma Meli, a través de un mensaje en el grupo que han conformaron quienes viajaron desde México.

Además de las repercusiones que estos alimentos provocan a sus organismos, estos mendocinos también resaltan que deberán pagar la estadía.

"Todo esto no es gratis, ni para nosotros ni para el Estado. Alguien está cobrando por brindar este servicio, que es malo y que provocó que en un día cinco personas estuvieran muy descompuestas después de comer un revuelto de berenjenas", asegura Carmen, quien espera volver a su casa y, sobre todo, a su cocina.

Temas relacionados: