Jardinería

Cuáles son las mejores plantas para cultivar en la huerta durante mayo, según expertos en jardinería

Mayo es un mes clave para realizar distintas tareas en la huerta, entre las que se destacan el cultivo y la limpieza

Mayo se posiciona como un mes bisagra en el cuidado de la huerta, especialmente en nuestro país. Con el retiro definitivo del calor del verano y el otoño haciendo sentir con fuerza, las plantas entran en una segunda fase de crecimiento vital antes del letargo invernal. Este periodo de transición es fundamental para asegurar que las especies lleguen fortalecidas a la primavera. Por lo tanto, es menester seguir la sugerencia de expertos en jardinería para saber qué ejemplares cultivar en este mes.

Cuidado de la huerta: estas son las plantas que tenés que cultivar en mayo

Según informan los especialistas de Fecoagro, este mes ofrece un abanico generoso de opciones para hortalizas que disfrutan del clima templado-frío. Entre las especies más comunes y fáciles de cultivar se encuentran:

  • Aliáceas: cebolla y puerro (si ya las tenés cultivadas, es momento de su trasplante)
  • Asteráceas: lechuga
  • Leguminosas: arvejas y habas.
  • Bulbos y crucíferas: repollo, rúcula y coliflores (actualmente en almácigo).
  • Amarantáceas: acelga, espinaca y remolacha

Asimismo, mayo es un mes clave para cultivar hierbas aromáticas. Las especies como el romero, el tomillo, el tomillo limón y el orégano encuentran en el otoño el escenario perfecto para su desarrollo. Al plantar ejemplares jóvenes durante esta etapa, se aprovecha la humedad ambiental para que el sistema radicular se establezca con éxito antes de las heladas.

Este esfuerzo estratégico garantiza una huerta no solo funcional y productiva, sino también resiliente y preparada para el despertar primaveral.

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Esto podés cultivar en la huerta durante mayo. Foto: Fecoagro

Esto podés cultivar en la huerta durante mayo. Foto: Fecoagro

Además, los mismos especialistas aseguran que, durante estas semanas, no debemos descuidar el mantenimiento de la huerta. La poda en mayo debe limitarse estrictamente a la eliminación de ramas secas o enfermas, mientras que las intervenciones más radicales deben reservarse para el invierno profundo.

En sintonía, es imperativo realizar una limpieza de restos orgánicos, como hojas caídas y ramas muertas, para prevenir la aparición de hongos. El abonado y la fertilización del suelo en este momento actúan como un refuerzo para las raíces, proporcionando los nutrientes necesarios para resistir el frío venidero.

En cuanto a la gestión hídrica, las temperaturas más frescas reducen drásticamente la evaporación. Por ello, es necesario disminuir la frecuencia de riego. Es vital observar el clima: si las lluvias otoñales son frecuentes, el riego manual debe suspenderse por completo para evitar el encharcamiento, que podría asfixiar las raíces en formación.

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