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Cruzaron el océano Atlántico en dos autos flotantes para cumplir el sueño de su padre

Con la promesa de emular una aventura soñada, dos hermanos se lanzaron al mar en vehículos modificados, enfrentando tormentas y aislamiento

Hay historias que parecen sacadas de una película, pero ocurrieron de verdad. Cuatro hombres empujaron dos autos al océano Atlántico con la intención de convertirlos en barcos improvisados. No buscaban romper un récord ni protagonizar una expedición científica.

El objetivo era cumplir el último sueño de su padre. Giorgio Amoretti, fotógrafo y aventurero italiano, había imaginado que era posible cruzar el océano Atlántico dentro de un automóvil adaptado para flotar. Incluso construyó un Volkswagen Beetle al que bautizó Automare, pero nunca pudo completar la travesía.

Transformaron dos autos en barcos y navegaron 119 días por el Atlántico

A finales de la década de 1990 fue diagnosticado con cáncer terminal, sus hijos decidieron convertir ese proyecto inconcluso en una misión familiar. El 4 de mayo de 1999, su hijo, Marco Amoretti, junto a sus hermanos Fabio y Mauro, y su amigo Marcolino De Candia, partieron desde la isla de La Palma, en las Islas Canarias para cumplir con la aventura que deseaba su padre por el océano Atlántico.

Para la expedición utilizaron un Volkswagen Passat de 1987 y un Ford Taunus de 1981, ambos modificados de manera artesanal para mantenerse a flote en medio del océano. Los vehículos fueron sellados, reforzados con espuma de poliuretano y equipados con pequeños motores, velas improvisadas y un reducido espacio interior donde la tripulación podía descansar.

Una travesía marcada por tormentas y aislamiento

El proyecto requirió meses de preparación. Además de adaptar la carrocería para impedir el ingreso de agua, instalaron balsas inflables sobre el techo y unieron ambos vehículos con cuerdas para evitar que se separaran en mar abierto. Aunque parecían simples automóviles, funcionaban como pequeñas embarcaciones impulsadas por el viento, las corrientes y motores auxiliares.

La aventura pronto puso a prueba sus límites. A los pocos días de navegación, Fabio y Mauro abandonaron la expedición debido al agotamiento físico y al intenso mareo provocado por el oleaje. Marco Amoretti y Marcolino De Candia continuaron solos el viaje, enfrentando semanas de aislamiento en pleno océano.

Durante la travesía perdieron comunicación con tierra cuando dejó de funcionar el teléfono satelital. Para sobrevivir debieron pescar, reparar constantemente las filtraciones de agua y soportar fuertes tormentas en embarcaciones construidas a partir de autos. Mientras tanto, Giorgio Amoretti falleció el 28 de mayo de 1999, pero su familia decidió no comunicarles la noticia hasta que finalizaran el viaje para no poner en riesgo la expedición.

Después de 119 días en el mar y de recorrer cerca de 4.700 kilómetros, Marco y Marcolino llegaron el 31 de agosto de 1999 a la isla de Martinica, en el Caribe. Con esa hazaña se convirtieron en las primeras personas en cruzar el océano Atlántico a bordo de automóviles transformados en embarcaciones, cumpliendo así el sueño que su padre nunca pudo hacer realidad.

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