Pandemia

Covid en Mendoza: Benjamín peleó 40 días por su vida y ganó

El mendocino Benjamín Arroyo se contagió de Covid en Mendoza: debió ser internado en el hospital Carrillo, donde halló aliados para luchar por su vida y ganar

Por UNO

(Editado por Raúl Adriazola) Fueron 40 días los que duró la batalla para Benjamín Arroyo, y en ella no pudo bajar la guardia ni un instante, ya que lo que estaba en juego era su propia vida y escribió una emotiva página en la lucha contra el Covid en Mendoza. Sobrevivió.

Fue tras 40 días de estar internado en el Carrillo: sufrió un paro cardiorrespiratorio, y ahora sólo quiere agradecer a quienes fueron sus aliados en el combate -el personal del hospital- y también hacer reflexionar a quien no creen o minimizan al Covid-19, al que tuvo que ver cara a cara, y sacarle a tirones su vida, para que no se la arrebatara.

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“Ahora estoy bien. No la pasé bien, más allá de que, creía y sabía que era difícil, ya que perdí a muchos familiares y amigos en este tiempo, pero estoy y hoy puedo contarlo", dijo Arroyo, ya con el alta médica que le permite volver a su hogar.

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El móvil del Noticiero Central de El Siete le permitió a Benjamín contar sus peripecias, pero principalmente agradecer públicamente a todo el personal del hospital Carrillo, de Las Heras, a quienes bautizó como sus

El móvil del Noticiero Central de El Siete le permitió a Benjamín contar sus peripecias, pero principalmente agradecer públicamente a todo el personal del hospital Carrillo, de Las Heras, a quienes bautizó como sus "ángeles".

Mucho se habla -y hasta livianamente- sobre esta enfermedad que azota al planeta, y donde muchos la niegan. "Mis objetivos son dos: uno es un mensaje para los que no creen. Que sepan que está y no es un juego. Tienen dos opciones, venir y vivirlo por ellos mismos, o saber por la experiencia nuestra" destacó Benjamín en una entrevista con Antonella Bertona para la edición central del noticiero de El Siete.

El mendocino agregó: "Jugás con tu vida y en eso casi siempre perdés. No todos tienen la misma suerte que tuve yo, de recuperarme y salir, y de tener los “ángeles” que me cuidaban día y noche. A esta gente recién le estoy conociendo el rostro, pero a sus voces siempre las reconocí; sus manos siempre las reconocí, aún de noche cuando dormía y no podía despertarme, y no podía respirar bien, cuando tenía que hacerme amigo de una máquina. Muchas veces sentí sus manos, sentí sus voces. No las voy a olvidar jamás, siempre van a estar en mi vida", dijo un ya muy emocionado Benjamín, con evidentes secuelas respiratorias del coronavirus.

Consultado desde el piso por Gisela Campos, sobre si había sentido miedo, Arroyo apuró la respuesta: “¡Claro que sentí miedo!. Sentí miedo, enojo. Pensaba en mis hijos, mi esposa. Cuando empecé a enterarme de amigos y familiares que estaban partiendo, más miedo sentí", confesó conmovido.

Aceptar la situación, y las indicaciones que le daba el personal médico no es fácil para nadie, sobre todo durante tanto tiempo, y así lo expresó el recuperado, un poco arrepentido por los roces que tuvo con sus "ángeles". "Cuando estaba conectado al respirador sé que los traté mal, los peleaba. Me decían “acostate boca abajo”, y yo les respondía “no puedo”. Me enojaba con la máquina. Por ahí venían y me retaban: “¡¿Qué haces sentado otra vez?! –“no puedo”, les decía", recordó Benjamín.

Luego agregó respecto a sus cuidadores: "Ahí aprendí dos cosas que me hicieron pensar. Fueron tan sinceros y crudos a la vez para decirme cual era la situación. "No tenemos para elegir. Es esto, o queda un solo paso", me decían. Y recordé algo que me enseñó mi padre. Él siempre decía que hay dos formas de hacer el trabajo: Ir y cumplir horario, o realmente sentirlo. Ellos lo sentían, y me ayudaron de esa manera. Por eso confié en ellos, aunque me costaba y muchas veces no quería hacerlo", confesó agradecido.

Benjamín, que a pesar de estar vacunado, tuvo que salir a trabajar antes de que se generaran los anticuerpos se contagió con el Covid-19, quiso agradecer públicamente a todo el personal que lo ayudó a salir vivo de la experiencia, y saludó a cada uno de los médicos, enfermeros, kinesiólogos y demás personal antes de irse a su casa y decirles que a partir de ahora ya son "parte de su familia".

Uno de los médicos explicó cómo fue el paso de Arroyo por el hospital. "Realmente él tuvo un cuadro complicado, con un dispositivo que se llama canon de alto flujo. No se llevó bien al principio, nos costaba adaptarlo, y es entendible, el paciente está incómodo, tiene que dormir boca abajo, pero el esfuerzo de los chicos, el personal médico, kinesiólogos y demás, y sobre todo el empeño que puso Benjamín, pudo salir adelante", concluyó el profesional de la salud.