Ponerse en lugar del otro y tenderle una mano solidaria es una de las conclusiones que la pandemia de coronavirus nos va mostrando cada día. En todo el planeta. Y Mendoza no es la excepción.
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De hecho, en plena cuarentena, la empresa gastronómica Zitto está ejecutando una decisión valiente, importantísima: dar de comer a los que luchan cara a cara contra el coronavirus, a los que están en la trinchera.
Anote: a los que trabajan en los centros de salud y en los hospitales atendiendo pacientes (que llegan no solo por el COVID 19) y a los policías y ayudantes fiscales que trabajan cada minuto para que la gente no salga de sus casas sin motivo razonable y para prevenir el delito. En las calles, en los controles, en los retenes, en las comisarías...
Zitto también asiste con su fenomenal producción de pizzas a los bomberos que están operativos y más alertas que nunca y al personal de instituciones de ayuda comunitaria, de quienes dependen cada vez más ciudadanos en esta cruzada de contenerlos social, espiritual y afectivamente.
Todo comenzó antes del aislamiento colectivo, cuando la empresa Zitto decidió, a la vez que atendía clientes según el mínimo de mesas permitido, compartir parte de los alimentos que producía con una parte de la sociedad que ya comenzaba a sentir los rigores del parate y las carencias aparecían una por una. Implacables.
Después llegó el momento de cerrar los locales al público. Sin embargo, lejos de desentenderse de las necesidades cada vez mayores, Zitto siguió funcionando.
Así, puertas adentro, más precisamente en la cocina, el personal siguió amasando bollos de pizza, dejándolos levar lo necesario, dándoles el formato acostumbrado y cocinándolos hasta alumbrar esos manjares tan necesarios para los que cuidan y nos cuidan.
El reparto es otra pata indispensable para que cada caja llegue a destino. Y en este tramo del circuito el trabajo se incrementó notablemente esta semana.
El éxito del desafío fue notable. Y sigue siéndolo. Pero será necesario sumar más esfuerzo. De más empresas que hagan lo mismo.
Por eso, desde Zitto lanzaron un llamado solidario, con la expectativa de que sea escuchado y ejecutado tan rápidamente y con tanta eficiencia como ellos supieron advertir que los que nos cuidan del virus necesitan comer para no decaer.




