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Coronavirus en Mendoza: cuándo arrancan las restricciones

La evaluación del sistema sanitario y la cifra de contagios y muertes por coronavirus en Mendoza fueron los que motivaron que vuelvan las restricciones

Por estas horas, el Gobierno de Mendoza prepara el decreto que dará inicio a una nueva etapa de cuarentena. En él se establecerán restricciones a varias actividades que se habían permitido. La finalidad es darle un respiro al sistema sanitario en medio de un importante aumento de contagios de coronavirus que se registró en las últimas semanas.

Es casi una certeza que el martes el gobernador Rodolfo Suarez firmará el decreto con el que regirán las nuevas restricciones.

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En total, ya son 6.500 los positivos en la provincia desde que comenzó la pandemia.

Como viene ocurriendo, el Ejecutivo provincial esperará la publicación del decreto nacional que enmarcará el rango de acción dentro de la que pueden moverse los gobernadores. Luego se afinará el escrito a nivel local que, finalmente, será publicado el martes. Sin embargo, no se ha descartado un nuevo encuentro con los intendentes para afinar más puntos.

Hasta el momento, y a través de las declaraciones del propio Suarez, se sabe que los restoranes deberán volver a la modalidad de "pase y lleve" y no podrán recibir más comensales.

También se restringirán las celebraciones religiosas y el turismo interno. Aunque se desconoce si la medida involucrará la prohibición de circulación entre departamentos. En tanto, gimnasios y clubes también deberán volver a cerrar sus puertas y se desconoce si se autorizarán las reuniones al aire libre de hasta 10 personas, como anunció este viernes el presidente Alberto Fernández.

El 18 de agosto, Suarez emitía su último decreto para extender la cuarentena sanitaria hasta el próximo lunes 31 de agosto. En el escrito, se establecían restricciones a nivel departamental para San Rafael, Lavalle y Malargüe que habían sido requeridas por los intendentes debido al aumento de casos de coronavirus. Pero, si bien no se autorizaba ninguna nueva actividad, tampoco se aplicaron limitaciones.

En la última semana, la provincia se encaminaba a continuar con esta modalidad basada en campañas oficiales que pedían "conciencia colectiva" y hacían hincapié en el autocuidado. Pero la situación cambió drásticamente en solo 24 horas y esto se vio reflejado en las mismas declaraciones de Rodolfo Suarez.

Es que el jueves, durante un acto de entrega de viviendas en Maipú, el gobernador dijo descreer de la efectividad de las restricciones y puso en valor que en Mendoza "se esté trabajando".

"Tomaremos restricciones cuando el sistema esté colapsando. Ojalá que el hecho de tomarlas sirva para frenar los contagios porque, a esta altura, ya no sé si sirven. Lo más importante es que uno se cuide, porque hay una saturación de la gente a una cuarentena estricta y es difícil que se cumpla", exponía Suarez.

Además detallaba que la estrategia sanitaria estaba dirigida a aumentar el número de camas en el sistema de salud para evitar el colapso ya que en el Gran Mendoza la ocupación de terapia intensiva alcanzó el 90%.

En menos de 24 horas, los dichos del mandatario dieron un giro de 180 grados y, en la puerta de la Casa de Gobierno, admitía que la situación en Mendoza era "gravísima" y que en la próxima fase de la cuarentena se daría marcha atrás con varias actividades.

Entre una y otra declaración, dos hechos importantes ocurrieron. Primero, Suarez y la ministra de Salud, Ana María Nadal, fueron convocados por el Presidente a participar de una conferencia en la que participaron representantes de las provincias, en donde se han registrado importantes aumentos en los casos de coronavirus. Según trascendió, en el encuentro Fernández le reclamó al gobernador la estrategia que se decidió aplicar y no haber limitado, aún más, la circulación de personas.

Públicamente, el mandatario nacional señaló que "nos preocupa Mendoza", en el video que se utilizó el viernes para anunciar la extensión de la cuarentena a nivel nacional hasta el 20 de septiembre, justo una jornada antes del Día de la Primavera y de los Estudiantes.

Pero otro de los hechos que tuvo peso en el cambio de opinión de Suarez fue el cónclave del que formaron parte los intendentes del Gran Mendoza, quienes al ser en su mayoría radicales despejaban la posibilidad de una puja partidaria.

Los jefes comunales adhirieron a la idea de aplicar nuevos cierres debido a que las comunas han tenido que afrontar una gran cantidad de acciones en medio de la pandemia y sus correspondientes gastos.

Pero, cuando Suarez deslizó la posibilidad -ya casi una certeza- de que el decreto que se publicará el martes incluirá restricciones, nuevos actores salieron a la cancha para hacer oír sus críticas.

El primer comunicado que se divulgó fue el de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), desde donde le pidieron al gobernador no "ceder ante presiones políticas" y le reclamaron que "no detenga las actividades económicas".

Luego, fue el sector gastronómico el que mostró su malestar señalando que ya se han perdido 2.000 puestos de trabajo y un retorno al "pase y lleve" provocaría el cierre definitivo de varios restoranes en Mendoza.

A pesar de las posturas a favor y en contra de las restricciones, las cifras parecen apremiar. No sólo porque la duplicación de contagios de coronavirus ha llegado a niveles similares a los que se registran en la zona más urbana de Buenos Aires sino que la disposición de camas y el desgaste del personal médico son, cada vez más, un factor de peso.

A esto se le suman las malas experiencias. Es que, los números muestran que la tan apelada "conciencia colectiva" de los mendocinos fracasó con honores, incluso en aquellos sectores donde se estimaba un mayor acatamiento.

Un gran ejemplo de esto fueron las celebraciones religiosas. En San Rafael fue un pastor quien provocó un importante brote de contagios. En este orden, también aparecen las misas que se realizaron en la iglesia de San Cayetano ubicada en Godoy Cruz, desoyendo las propias recomendaciones del Arzobispado.