Corea del Norte construyó lo que durante décadas ha sido considerado el estadio con mayor capacidad del mundo, un símbolo gigantesco tanto de orgullo nacional como de la singular manera en que el régimen norcoreano proyecta su poder y su identidad.
El estadio más grande del mundo está en el país más aislado del planeta: ocho plantas y 150.000 asientos
El Rungrado Primero de Mayo abrió sus puertas el 1 de mayo de 1989, en medio de un contexto en el que Corea del Norte buscaba mostrar al mundo una imagen de fuerza, unidad y grandeza. No fue casualidad la fecha. Ese día, el mundo celebra el Día Internacional de los Trabajadores, una jornada que Corea del Norte ha adoptado con fervor político y social.
Desde su inauguración, este estadio multiuso sobre la isla de Rungrado fue pensado para ser mucho más que un escenario deportivo. Con una superficie de más de 207.000 metros cuadrados y ocho pisos de altura, su estructura de 16 arcos en el techo recuerda una flor de magnolia, símbolo de belleza y poder vista desde el aire.
Cómo es este estadio único en el mundo
La cifra oficial tradicionalmente mencionada es una capacidad de hasta 150.000 personas. Tras renovaciones en la década de 2010 en las que se reemplazaron las antiguas bancas por asientos individuales, algunos observadores estiman que la capacidad práctica ronda los 114.000 asientos, pero el récord histórico continúa vinculado a los 150.000 espectadores.
Más allá de los números, lo que realmente convirtió al Rungrado en una leyenda no fueron solo los asientos, sino los eventos que acogió. En 1995 fue escenario de “Collision in Korea”, un espectáculo de lucha profesional que atrajo cifras colosales de público en dos jornadas únicas. También ha sido la sede de las Mass Games, o Juegos de Masas Arirang, espectáculos de gimnasia, danza y coreografía sincronizada con decenas de miles de participantes, celebrando la historia política y cultural del país.
En años recientes el uso del estadio ha sido más esporádico. Además de albergar partidos de fútbol y algunos eventos atléticos, suele emplearse para grandes celebraciones patrióticas o presentaciones que buscan reafirmar el relato oficial del régimen.





