Nuestro perro, así como nos da momentos de extrema felicidad al estar junto a nosotros toda la vida, nos puede hacer vivir un proceso de extrema tristeza, al comenzar a dar señales de que se está muriendo.
No es para nada fácil asimilar que nuestro perro ha comenzado a despedirse de este mundo.
Si bien quisiéramos que viviera para siempre a nuestro lado, la mascota puede comenzar a despedirse arrojando algunas señales, que no siempre son visibles.
El perro puede experimentar muchos cambios en su comportamiento antes de dejar este mundo, salvo que su muerte sea de manera repentina, ya sea por ejemplo por algún accidente o intoxicación.
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Perro: cómo saber si se está muriendo
El perro que se está muriendo, comienza a atravesar un proceso natural, que incluye modificaciones en su comportamiento, cambios en su físico y modificaciones psicológicas.
El perro, por lo general, da señales y de alguna manera es fácil darse cuenta que está atravesando un lento o rápido proceso de agonía.
Al no responder su cuerpo como antes, muchas veces fallando sus funciones vitales, el muy importante acompañar al perro en este difícil proceso.
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Las señales más comunes que un perro evidencia antes de morir, son:
Falta de interés por las cosas y letargo
- El perro se mostrará distante y experimentará confusión. Sus funciones cerebrales empezarán a apagarse.
Incontinencia
- La vejiga y los intestinos ya no funcionan al cien por ciento. Es por eso que puede llegar a orinar o defecar cuando esté acostado.
Pérdida de apetito
- A la falta de ganas de comer, el perro experimentará una falta de peso corporal.
Variación en el color de las encías
- Las encías de un perro pueden cambiar su color al no funcionar bien sus órganos.
Dolor e irritabilidad
- Al estar en el proceso de agonía, el perro puede no responder como siempre a las cosas de la vida cotidiana, al no tolerar dolores. Se mostrará muy irritable.
Problemas en la respiración
- Las funciones del perro cambiarán y la respiración manifestará cambios. Puede respirar lento o muy rápido, además de mostrar problemas para inhalar y exhalar.
Mala coordinación
- El equilibrio del perro fallará al no tener la misma fuerza corporal que tenía en sus años de plenitud.
Fallas en la temperatura corporal
- Al estar muriendo, el perro no podrá regular su temperatura corporal, que será más baja de lo habitual.
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