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Con 26 años, es conductor de locomotoras y barman

Se llama Darío Navarrete y es de Palmira. Fue un reconocido barman de la Arístides, es conductor de locomotoras y ahora, después de un descanso, quiere volver a competir con sus tragos representando al país. Necesita un sponsor que lo ayude con los gastos

"Mi viejo, mi abuelo, mi bisabuelo y hasta mi tatarabuelo fueron ferroviarios", cuenta. Con esa sangre, Darío Navarrete no podía ser otra cosa que ferroviario. Por eso, con apenas 26 años, ya es conductor de locomotoras y vive arriba de una de ellas. Pero ese, al que define como "uno de los mejores trabajos del mundo", no es su único oficio. Su verdadera pasión es estar detrás de una barra, sirviendo cócteles. Por eso ya ha sido un destacado barman de la Arístides y ha competido con excelentes resultados en torneos internacionales. Ahora, después de un parate obligado por razones de salud, quiere volver a competir y busca un sponsor o un apoyo para cubrir importantes los gastos.

Darío vive con su madre y su padre en Colonia Plantel, un barrio de casas ferroviarias con esa edificación y arquitectura ingresa tradicional, tan pegado a las vías del tren que es casi parte de la playa de maniobras de Palmira.

"Comencé en el mundo de la coctelería en 2013, cuando tenía 18 años", cuenta. Su primer trabaja fue en William Brown, un bar de la calle Arístides. "En el 2014 ya era jefe de barra de allí", recuerda, con entusiasmo.

En ese año también comenzó a participar en torneos. En el primero salió tercero y ganó el segundo y el tercero en el que compitió. Todo un augurio.

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En 2015 se concretó su "pase" a PH, otro bar de la misma calle y "seguí compitiendo y ganando títulos, aunque ninguno de mucha relevancia", dice.

Cuenta que al año siguiente "ocurrió una especie de quiebre en mi vida. Estaba dividido entre seguir haciendo lo que me gustaba, o buscar otra actividad que me diera la posibilidad de un mejor futuro económico. Fue así que en 2017 comencé a trabajar en el ferrocarril, como conductor de locomotoras".

La coctelería quedó de lado un tiempo, "hasta que en volví a competir, obteniendo nuevamente un segundo puesto en el torneo Vendimia".

Pero a comienzos de 2019 el inquieto Darío Navarrete recibió algunas noticias que comenzaron a complicar sus sueños. "Debido a una vida llena de muchos excesos, mi hígado acusó recibo y quedó al borde de la cirrosis. El médico me prohibió volver a tomar alcohol de por vida", dice.

Pero, después del primer impacto, "ese año volví a competir, sin la posibilidad de probar el trago que preparaba, y salí tercero. Entonces se me ocurrió que podría participar en las eliminatorias nacionales, para el Panamericano de Colombia 2021. Salí nuevamente tercero, sin probar mis tragos y clasificado como representante de Argentina en ese Panamericano".

Mientras tanto Darío ha seguido con su trabajo de maquinista de ferrocarril. "Para mi es uno de los mejores trabajo del mundo, de mucha responsabilidad. Me da mucho orgullo ejercer un oficio con tanta historia", dice.

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Los recorridos de Darío Navarrete son siempre más o menos los mismos. De Palmira, estación cabecera, hasta Beazley (San Luis) o Cañada Onda (San Juan). "Por jornada laboral no podemos trabajar más de 8 horas, por lo que en esos puntos el tren lo agarra otra yunta, (pareja de conductor y ayudante), que continua en otro recorrido de 8 horas hasta la próxima estación de cabecera".

Pero el sueño de este joven es seguir representando al país en los torneos de coctelería. Y eso cuesta bastante dinero, al menos analizándolo desde el bolsillo de un trabajador.

Es por esto que busca algún sponsor, para poder continuar.

Seguro podría. Los sueños de Darío Navarrete tienen el poder de una locomotora, viajando a toda máquina.

Contacto de Darío Navarrete

Whatsapp: +54 9 2634 79-0019

Mail: navarretedario_1994@yahoo.com

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