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Cómo son los 500 cascos de oxígeno que comprará Suarez

El gobierno de la provincia de Mendoza adquirirá 500 unidades de cascos de oxígeno para la lucha contra el coronavirus

Entre las muchas medidas sanitarias anunciadas por el gobernador Rodolfo Suarez este martes se destaca la de la compra de unos 500 cascos de oxígeno para la ayuda respiratoria de los casos graves de coronavirus. Se evalúa el sistema de adquisición, pero por la premura del caso se especula que será mediante la compra directa de estas escafandras que ya son utilizados en otras provincias como terapia no invasiva.

"Estamos en el proceso urgente de compra de lo que se llama el casco de oxígeno. Es algo que se está utilizando en muchos lugares del país. El casco ayuda a las personas a oxigenarse más. Es mucho más útil con lo que tiene ver con la maniobra de pronar a los pacientes. Las personas críticas que necesitan oxígeno deben estar moviéndose para liberar al sistema respiratorio", manifestó el mandatario mendocino en su discurso realizado por la mañana de este martes. Cada uno de estos equipos tiene un costo de entre 400 y 600 dólares.

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Cómo funcionan los cascos de oxígeno

Estos dispositivos permiten inyectar el oxígeno a presión en los pulmones para que el paciente oxigene la sangre, ya que la infección producida por el Sars-Cov-2 daña los alvéolos, que realizan el intercambio entre el oxígeno del aire y el dióxido de carbono de la sangre, que debe ser expulsado. Existen muchos fabricantes en todo el mundo -el sistema se usó con éxito en Italia- y también hay un fabricante en nuestro país. Este sistema permite la oxigenación sin métodos invasivos (intubación endotraqueal) y muchos son reutilizables, como el nacional.

Según el catálogo de la empresa argentina Ecleris, ubicada en Villa Martelli, Buenos Aires, sus cascos de oxígeno ya aprobados por ANMAT (Modelo NIV/CPAP) son sellados al cuello del paciente y la circulación del aire y oxígeno dentro del mismo es cerrada, por lo que no contamina el ambiente, salvaguardando de posible contagio al personal sanitario, a diferencia del otro método de ventilación no invasiva, mediante máscara, este tiene el grave inconveniente de la dispersión del virus en el ambiente y el peligro de contagio al personal sanitario.

Un casco respirador está dividido en dos partes. La primera, que se coloca sobre el paciente, es un aro con un cuello de silicona que se corta de acuerdo al tamaño del cuello de la persona y sella el casco al cuello y tórax. Además, tiene las conexiones de entrada y salida de oxígeno y aire. Sobre esta pieza se coloca una burbuja de vinilo que cubre la cabeza del paciente y lo mantiene completamente aislado del entorno. El dispositivo puede ser conectado tanto a la línea de oxígeno y aire que se encuentran en las cabeceras de las camas de internación, como a tubos de oxígeno móviles, o a un respirador. Tiene un filtro que elimina los virus al exhalar el aire fuera del dispositivo, lo que redunda en seguridad para el personal sanitario.

Las ventajas de las escafandras

Los problemas que pueden acarrear los contagios del coronavirus, y que permiten ser solucionados por los casos de oxígeno son:

  • Entre el 10% y 20% de ellos requerirán ventilación mecánica.
  • Es probable que en picos de casos, los respiradores disponibles y/o el personal entrenado en el uso de los mismos no sean suficientes.
  • Los pacientes necesitan primero Oxígeno, antes que asistencia respiratoria mecánica.
  • La Ventilación No Invasiva tradicional es una gran solución… pero requiere un respirador.
  • En centros donde se han utilizado cascos, se evitaron intubaciones y conexiones a respiradores en muchos pacientes.
  • La necesidad de intubaciones se redujo entre un 30% y 60% de acuerdo al centro.

EL dispositivo nacional tiene un costo aproximado de $60.000, y tiene componentes nacional e importados, por lo que la fluctuación del precio del dólar puede hacer variar el costo.